Millones de estadounidenses comen en el trabajo, frente a computadoras

| Funcionarios de todo rango adoptaron ese hábito sin tomar en cuenta los grandes riesgos de enfermedades que conlleva

Washington | Daniel Herrera Lussich (Corresponsal permanente)

El 75% de los ejecutivos y empleados norteamericanos almuerzan en su escritorio, por lo general, sentados frente a la computadora. Son decenas de millones de personas que no piensan jamás que esa costumbre o "enfermedad" puede ser la causa, por lo menos, de resfríos, tos o gripe en los inviernos y las alergias en los veranos.

¿La razón? Estudios recientes señalan que los horarios regularmente se estiran entre 12 y 14 horas la jornada y se considera una pérdida de tiempo y dinero, salir a un restorán o comer algo en un parque público si el clima lo permitiera. Y en los informes sale a luz una de las razones fundamentales, la familiar, padres o madres que trabajan desean volver lo más temprano posible a sus casas, antes de que los niños se duerman y disfrutarlos un rato oyendo los cuentos de la escuela o de los juegos con los amigos.

"The Washington Post" acaba de congregar a representantes de universidades, centro de preparación laboral, psicólogos y nutricionistas, para analizar las consecuencias del almuerzo apurado frente a un teclado y una pantalla.

Lógicamente el resultado no es positivo, ni desde el punto de vista de las tensiones laborales, del contacto con el mundo de todos los días puertas afuera, ni desde el enfoque social, profesional y en especial de la salud.

COSTUMBRES. "No es saludable y no es limpio, pero todos lo hacemos, comemos un sándwich y tomamos un gigantesco café, quizás otros un plato de sopa, ensalada y alguna crema dulce, pero convencidos de que luego se limpia con facilidad, cuando siempre quedan migas o gotas de líquido que empiezan a deslizarse en tono amenazador en los agujeros que existen entre las teclas. Y la mayoría de los americanos, desde el gerente o gente de su ‘staff’ y funcionarios incluyen el almuerzo en su escritorio, cara a cara con la computadora, ‘estiran’ el horario de trabajo", sostiene Paul Rozin, psicólogo de la Universidad de Pennsylvania.

"En un mundo acelerado, la presión de la alta tecnología ha cambiado todos los ritmos de vida, es una rutina el almuerzo en los escritorios", afirma Rozin, cuando debían hacerlo con amigos, hombres de negocios o compañeros de trabajo, en restoranes "como forma de desestresarse, arreglar asuntos o conocer a fondo a los que están cerca todos los días en la oficina".

Pero según Rozin, poca gente tiene tiempo para salir los mediodías en Estados Unidos, el almuerzo ha dejado de ser una comida regular: "para la gran mayoría es una necesidad que pide el organismo, es como ponerle combustible al auto para que funcione". Para el psicólogo la gente hoy trabaja mucho más duro y más largamente y con mayores presiones.

Otro estudio presentado por la Universidad de Arizona señala que para un nutricionista no hay diferencia de comer pollo con arroz blanco en un restorán, ypollo en un pan con lechuga y tomate en la oficina. Pero en uno de los casos el "estrés" es mucho menor, hay factores de distracción en el primero, y de mayor tensión en el segundo. "Se disfruta la primera comida y se ingiere la segunda", aclara el experto.

Luego aborda el disertante de Arizona otro tema más de cuidado, los microbios y los riesgos. "Los gérmenes que causan enfermedades son otro problema a considerar, aclara, el escritorio tiene 100 veces más bacterias que el mantel de un restorán y esto lo asevera un estudio que se hizo en la Universidad. El escritorio se limpia mucho más superficialmente y con diferentes elementos para no dañar los aparatos y nosotros almorzamos allí, pero no lo haríamos en un restorán donde no han sido lavados los manteles".

Jordan Goodman, jefe del departamento físico de la Universidad de Maryland, también es partidario de almorzar fuera de la oficina. "Es una forma de descansar, desestresarse, sirve para ponerse al día en lo que ocurre en el mundo exterior y desarrollar mayor creatividad, se oyen otras campanas, a veces de la competencia, no es todo golpear el teclado".

Pero el mismo Goodman ve que "predica en el desierto, la mayoría lleva el almuerzo y los cafés". Algo suspira a favor cuando observa que compran los alimentos en el mercado de cosas naturales, aunque la costumbre de años los hace comprar la llamada "comida chatarra".

Los dietistas opinan que aún una comida saludable si se repite a diario, como ocurre en gran parte de los casos analizados, pierde efecto. Hay que variar y balancear la alimentación.

CASOS. Margaret Polski, encargada de la Oficina de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, reconoció que muchas veces come en su escritorio y detrás de la computadora: "siempre llego con la bendita idea de salir a un restorán, pero cuando pienso en el almuerzo ya me lo perdí, son las seis de la tarde, entonces corro escaleras abajo, agarró un sándwich de atún y vuelvo a comerlo a mi despacho".

Pero Melina Afzar, de la Oficina de Asistencia Social, no piensa en la comida, "me salteo el almuerzo, la adrenalina me lo impide, se me apaga el apetito, las 101 cosas que tengo que hacer todos los días no me ayudan y no puedo bajar el ritmo, quedaría atrás del resto. Todos están en el mismo horario y en el mismo juego".

Hay profesionales que cobran por hora y encuentra allí su "argumento". Y se habló de abogados, contadores, médicos, enfermeros, etc., que desde que salen en la mañana de su casa, para el "Metro" o el auto, empiezan a darle a la "maquinita" que cuenta el tiempo de trabajo y no paran hasta que al atardecer retornan "destruidos", como ellos mismos afirman, aunque felices por el resultado. Lo que los latinos diríamos "clinck, caja".

Harry Blazer, vicepresidente de NPD —firma que estudia hábitos alimenticios de los estadounidenses—, declaró al "The Washington Post" que hasta hace un tiempo la tendencia mayoritaria era llevar el almuerzo hecho en casa. "Ahora por urgencias se compra preparado en supermercados, casas de comida o especies de bares. Antes en general se gastaba un máximo de 5 dólares por comida, hoy cuando se busca fuera de la casa sube a 8 o 12 dólares diarios".

¿Qué incluyen los almuerzos rápidos en Estados Unidos? Normalmente sandwiches de jamón, carne, pavo, con uno y mil agregados en verduras, salsas especiales y fuertes; con un dulce (o muy dulce) como postre y alguna bebida refrescante de varios gustos. La comida mexicana día a día gana terreno y los llamados "burritos", sandwiches de pan de rodaja fina de maíz, relleno de carne, vegetales y los picantes más inesperados. No se bebe alcohol de ningún tipo en esos frugales almuerzos, habría que comprarlos en la licorerías, los únicos lugares autorizados para la venta, y ahí se perdería muchísimo tiempo.

GERMENES. El estudio de la Universidad de Arizona, realizado en 7 mil lugares de trabajo por el microbiologista Charles Gerba, la mayoría de la gente se preocupa en las oficinas de que los restos de comida no queden en el escritorio, la computadora o el teclado, cuando el fenómeno tendría que ser al contrario, inquietarse de que cuando se agarra el sándwich o la cuchara de la sopa, no se llenen de gérmenes que están en todos los elementos de la oficina, los llevemos a la boca y —como mínimo— se pesquen "resfríos, tos y gripes".

El informe da cuenta de que un teléfono típico contiene 25 mil gérmenes, un escritorio normalmente 10 millones de gérmenes, lo mismo el ratón de la computadora. Y se mezclan con tranquilidad con la comida y vemos los riesgos para los aparatos y no para la salud.

¿Qué se debe hacer para eliminar en lo posible los riesgos contaminantes? El estudio aconseja lavarse las manos con jabón y agua varias veces al día, especialmente antes de lanzarse al almuerzo, limpiar el escritorio, teléfono y demás cosas con un "spray" antiséptico y pasar un trapo limpio. Para el teclado y el PC se debe ir a oficinas de accesorios de computadora para usar aparatos de aire comprimido y "soplar" migas y otras partículas y utilizar "wipes", trapos con líquidos especiales.

La conclusión de los informes universitarios, expertos y dietistas es concluyente: no almorzar en el escritorio y frente a la computadora!

Pero ante la imposibilidad de que se siga el consejo con éxito, solo recuerdan con esperanza a los millones y millones de estadounidenses que conviven entre la comida, la computadora y los gérmenes: ¡higiene!, ¡higiene! e ¡higiene!

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