Los últimos datos muestran que la economía aumenta por el agro

| El sector sigue creciendo y continúa ocupando un lugar destacado, no siempre reconocido, en la tonificación de la economía

CONSULTORA SERAGRO

Aunque no ocupa los titulares, la producción agropecuaria, tanto en las divisas que recauda, como en la oferta de alimentos y productos baratos de calidad para el mercado interno, sigue creciendo y continúa ocupando un lugar destacado, no siempre reconocido, en la tonificación de la economía.

En la manera de presentar la información económica, no se destaca suficientemente el perfil agroindustrial de nuestros sectores más dinámicos; se les presenta como industriales, cuando en realidad son parte de una cadena productiva agraria, a la que se agrega poco procesamiento y valor.

La importancia del agro a veces aparece disimuladamente, por detrás del telón, como ocurrió esta semana con la difusión de los indicadores de actividad industrial (Indice de Volumen Físico) actualizados al cierre del mes de noviembre por parte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

En esa información se destaca el aumento del 23,5 % que se registró en ese mes respecto a igual mes del año anterior en el volumen físico de producción industrial, sin considerar la refinería de petróleo, cuyas pronunciadas variaciones distorsionan los resultados puntuales. En el acumulado de los 11 primeros meses del 2005 el crecimiento industrial llega al 13,3 % comparado con igual tramo del 2004.

Para entender el aumento de noviembre hay que atender a la performance de la industria agrupada como "alimentos y bebidas", que creció 35,1 % en el mes comparado con el del año anterior. El crecimiento de este rubro explica más de la mitad del aumento total: 13,2 puntos de los 23,5 totales que se registraron en el mes.

Tanto en el resultado mensual como en el acumulado del año, la mayor incidencia en el aumento proviene del rubro producción de productos alimenticios diversos, cuyo destino mayoritario es el mercado externo, como lo señala la información del INE. O sea, producción agropecuaria, con mayor o menor industrialización, pero que a los efectos de su observación estadística es agrupada como sector industrial.

EXPORTACIONES. Otra fuente para observar la incidencia de la agroindustria, y del agro en general en la economía, surge de la información de Aduanas sobre el cierre del año en materia de exportaciones, en este caso, manejando dólares, no volúmenes físicos.

Puede apreciarse, en el cuadro adjunto, cómo evolucionaron algunos de los principales rubros del sector agropecuario, en su recaudación comparativa entre años.

Más allá de las variaciones entre ambos períodos, cabe observar la importancia que en el total de las exportaciones tienen los ítems expuestos, a los que pueden sumarse muchos otros de menor dimensión en cuanto a la recaudación de divisas, igualmente agropecuarios o agroindustriales. Tal es el caso del vino, de las hortalizas, de conservas, de harinas, de semillas, o jugos de fruta, por ejemplo.

PRIMARIOS. Los principales rubros tienen en general escasa o nula elaboración industrial, a pesar de que, a los efectos estadísticos, la mayor parte se agrupa en sectores industriales, como los productos cárnicos (frigoríficos), o arroz (molinería), que se presenta mayoritariamente pulido; o los lácteos, cuyo principal producto es la leche en polvo; o los cueros, que se exportan en gran parte como terminados y semiterminados; o la cebada, que simplemente se maltea, un proceso industrial mínimo; o la lana, cuyo producto principal es la lana peinada, que es una primera transformación, antes del hilado y el tejido con el que elaborar las prendas.

En mayor o menor medida, los principales sectores agroindustriales exportadores vuelcan una parte de su producción en el mercado interno. Tal es el caso de la carne vacuna, que sigue destinando entre una cuarta parte y un tercio de su producción al consumo local. También en la lechería el mercado interno absorbe cerca de la mitad de la producción total. En cambio, en los otros ejemplos: el arroz, la cebada, o la lana, la participación local es insignificante.

Algunos otros productos no tienen ningún proceso de elaboración y se destinan íntegramente a la exportación. Es lo que ocurre con el poroto de soja, los cítricos, la madera en rolos, o la miel, y por supuesto que los animales en pie.

Los sectores que están marcando el paso —como el cárnico y el lácteo— y otros ubicados en la segunda línea, pero también importantes —como los cítricos y los oleaginosos— se siguen favoreciendo de una coyuntura de precios internacionales altos, que impulsan su crecimiento.

PLAZA LOCAL. Hay otros rubros agroindustriales, como la molinería de trigo, dedicada a la elaboración de harinas, para panificados o pastas, cuya producción se destina normalmente al mercado interno, y exporta escasos excedentes cuando los tiene.

El caso del vino no es muy distinto, ya que apenas se exporta alrededor de un 3 % de los volúmenes totales producidos. La producción de aceite vegetal, de azúcar, de dulces, de alcoholes destilados, y de muchos otros productos alimenticios se destina íntegramente al consumo local, más allá de alguna anacrónica cuota de exportación que sobrevive.

De cualquier forma también se trata de rubros agroindustriales cuya performance se releva en los indicadores de actividad: si la demanda interna crece, por mejora en los ingresos, o por variaciones en los precios relativos, aumenta su producción y también incide positivamente en los resultados globales.

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