Automotrices invaden los EE.UU.

El salón del automóvil realizado la semana pasada en Detroit —la cuna de la industria automotriz estadounidense— reunió a los gigantes en decadencia locales, General Motors y Ford con los pujantes fabricantes extranjeros instalados en el país, que ya ganaron casi la mitad del mercado.

La producción automotriz continúa creciendo en Norteamérica, pese al descenso de las ventas de GM y de Ford —primer y segundo constructor estadounidense— a impulsos de los constructores extranjeros, que aprovechan el impacto positivo de haber abierto plantas en Estados Unidos.

"Esto evidentemente nos ayuda a vender a compradores pro-estadounidenses. Es interesante notar que el Sonata es fabricado en Estados Unidos así como su motor, mientras que modelos pretendidamente locales como el Ford Fusion son hechos en México con un motor Mazda (de origen japonés)", explicó a la AFP John Krafcik, responsable de lanzamiento de productos del coreano Hyundai.

El presidente del japonés Honda, Takeo Fukui, subrayó días atrás que su grupo contrata a "ingenieros estadounidenses para sectores dedicados a la investigación y desarrollo en este país". "Fabricamos un vehículo estadounidense, estoy seguro de que los estadounidenses lo verán de esa manera", afirmó.

La estrategia asiática rindió sus frutos: el prestigioso Premio Norteamericano al Auto del Año fue entregado al Honda Civic y el galardón al Camión del Año fue para el Honda Ridgeline.

Estos premios —adjudicados por un panel de 49 periodistas especializados de publicaciones de Estados Unidos y Canadá—reconocen a los más destacados vehículos del año, teniendo en cuenta innovación, diseño, seguridad, maniobrabilidad, satisfacción del conductor y precio. El triunfo por primera vez de un fabricante japonés coronó un año de creciente participación de los productores de autos asiáticos, que ahora controlan 36,5% del enorme mercado estadounidense.

Estos éxitos asiáticos se explican en parte por la caída de la demanda de vehículos deportivos utilitarios con poco rendimiento de combustible, principal recurso de las ahora complicadas automotoras de Detroit: GM —que declaró una pérdida neta de U$S 3.800 millones en los nueve primeros meses de 2005—y Ford —considerada por las agencias calificadoras como una inversión riesgosa.

"Los próximos dos años marcarán un verdadero límite" para Ford y GM, dijo Dana Johnson, economista jefe de Comerica Bank, en una reciente entrevista.

AFP

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