Un verano que se va y otro que viene bajo agua

El paso del tiempo es impiadoso y es para todos, no hay caso. Un verano que va y otro que viene por obra y gracia del calendario. Un verano para todos los gustos e inclinaciones sin contar las inclemencias del tiempo. La lluvia trajo un adelantamiento del regreso a casa en el Este, acaso para evitar aglomeraciones en las rutas o un eventual accidente por lo resbaladizo de los caminos.

Otros insisten en seguir de vacaciones, pese a que el cielo se declaró en huelga de verano. En Valizas la gente no se amilanó y salió a andar a caballo.

La lluvia pone a prueba la inventiva de los viajeros, aun en los peores momentos. Un turista puntaesteño se quedó sin rueda, pero le encontró un rol sustituto a tono con el clima.

Y las chicas, qué más se puede decir de ellas, que son la sal y la pimienta del verano uruguayo. En este caso ellas juegan a corretear al mejor estilo ninfas con un intrépido camarógrafo, un cazador de aires sexies en el balneario más linajudo del Cono Sur. Al mal tiempo hay que ponerle el cuerpo.

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