Gasoleros

El pasado 26 de diciembre, el gobierno informó que a partir del 1º de abril de 2006 instrumentará un mecanismo mediante el cual empresas de transporte y productores agropecuarios podrán pagar el gasoil a un precio 7% menor. Pero entonces, los demás usuarios estarán obligados a abonarlo a un precio mayor que el habitual, a fin de compensar aquella rebaja del "gasoil productivo".

Estamos en camino a la citada instrumentación. Es oportuno echar un vistazo al tema.

Desde hace largos años Uruguay aplica una política por la cual el gasoil lleva precios menores que las naftas. Esto ha conducido a todo un esquema que ahora se pretende subvertir. Un esquema en el cual los uruguayos invertían en un auto diesel con un futuro cierto de ahorro relativo. Al extremo de que es frecuente ver la adaptación de motores a diesel en autos que eran a nafta. Ahora eso sufre un revés, con una medida simplista que golpeará a muchos, incluyendo los que usan autos diesel para trabajar reduciendo costos, pero quedan fuera del esquema del "gasoil productivo".

Ya hoy los vehículos que consumen gasoil tributan 47% de Imesi, frente al 30% de los nafteros. Pero lo que se plantea en la actual encrucijada es mucho más serio: Ascoma advirtió que ya está afectando las ventas de vehículos gasoleros tanto nuevos como usados. Hay como una situación de animación suspendida, de expectativa, aguardando a lo que ocurrirá en abril.

Esto no es bueno. Pero es peor aun lo que se viene: precios diferenciales para un mismo producto, lo cual obligará a montar todo un andamiaje de fiscalización, con sus instalaciones e inspectores. Algo que evoca aquellos tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuando se concretó el racionamiento de los combustibles y se le concedían cupos mayores o menores a los vehículos según si se trataba de unidades de paseo o de trabajo. En aquel entonces floreció todo un "mercado negro" de combustibles, que no sería extraño se viera reeditado ahora. Lo cual exigirá redoblados controles y más burocracia controladora.

No parece sabio camino el elegido. Mientras tanto, vemos que algún vecino, sin alharacas, ya hizo los arreglos necesarios para reducir su dependencia de los vaivenes del petróleo. Brasil es ese vecino que abarató combustibles, apostando al etanol derivado de la caña de azúcar. Entretanto, el Uruguay "progresista" apuesta a la discriminación.

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