El 23 de agosto de 1993, el dueño del Free Shop, Luis González apareció muerto en un aljibe de una chacra de Los Cerrillos. Su cuerpo estaba amordazado. Tenía atados las piernas y los brazos. La causa el fallecimiento fue una herida de bala en la nuca.
Según consta en el expediente, el oficial de Policía, Washington de María, habría dijo a Carmona que recibiría una importante suma de dinero si "sacaba del medio" a un individuo que estaba "obstaculizando" un negocio que les reedituaría ingresos elevados. Carmona se contactó con dos sicarios de Rivera para ultimar a González. De María, por su parte, negó cualquier participación el crimen. "Está probado que cuando lo mataron, yo estaba preso", dijo en un reportaje al canal TVEO. Sin embargo, la Justicia lo procesó como coautor del homicidio.
Según una alta fuente judicial, De María y González habrían planificado una cuantiosa estafa contra un banco estadounidense. Depositarían U$S 80 mil en una cuenta bancaria y, mediante malversaciones informáticas, transformarían ese dinero en U$S 8.000.000. Sin embargo, la estafa no pudo concretarse. El banco no permitió la apertura de dicha cuenta. A partir de ese momento habrían surgido las diferencias entre De María y González, según señala la investigación judicial.
Los investigadores judiciales creen que dicha estafa se instrumentaría mediante operadores informáticos que residen en el exterior.
Un segundo expediente judicial vinculado con el caso González trata sobre el contrabando de oro robado. En 1994, la Justicia solicitó el pedido de captura internacional para ciudadanos brasileños y de otros países, pero estas no se concretaron. Es posible que los nombres usados por esos individuos no sean los verdaderos, indicaron las fuentes policiales.