Daniel Herrera Lussich | Corresponsal permanente
La más alta autoridad para el Hemisferio Occidental de los Estados Unidos inicia una gira por Brasil y Argentina, en un intento de mejorar y "suavizar" las relaciones con algunos países que encasilla dentro de la "izquierda moderada" y detener la ola de agresiones verbales que llegan cada día con más fuerza desde aquellos que se autodenominan "el eje del bien" y enemigos de George W. Bush (Cuba, Venezuela y ahora Evo Morales con Bolivia).
La preocupación de la Casa Blanca ante el nuevo panorama ideológico que ofrece hoy Latinoamérica y que amenaza con crecer en los próximos once meses, en especial los que están o pueden estar comandados por lideres populistas radicalizados, luego de 10 actos electorales que se verán a lo largo del año 2006 y que comienzan el 15 de este mes de enero, con la segunda ronda en Chile, entre la socialista Michelle Bachelet y el centro conservador Sebastián Piñera, hasta el 3 de diciembre cuando Hugo Chávez vaya por la reelección a la presidencia venezolana.
Thomas Shannon, 47 años, casado con dos hijos, secretario adjunto del Departamento de Estado, encabezará la delegación estadounidense a Sudamérica. Es el segundo tras el poder de Condolezza Rice, el brazo derecho de la política internacional americana, un diplomático de carrera, con varias condecoraciones al mérito, un dialoguista, contemporizador ("no se imaginen tampoco que es un blando o del equipo de las ‘palomas’", aclaró nuestro informante), la cara opuesta del hasta ahora titular de ese cargo, Roger Noriega, un "halcón" y partidario de la "línea dura" y con idea fija ante el régimen castrista.
MOTIVOS. ¿Qué persigue la misión Shannon en Brasilia y Buenos Aires? Altos voceros políticos, tanto en Washington como en Itamaratí, coinciden en que el secretario adjunto estadounidense dialogará con el Canciller Celso Amorín, con la idea de que Brasil, "en una especie de liderazgo de la región latinoamericana", detenga el avance de una alianza populista entre Hugo Chávez, Evo Morales y Fidel Castro, que podría provocar desestabilización en el continente y fortalecer al líder cocalero en su posición intransigente en la legalización de la hoja de coca, facilitando los movimientos del narcotráfico.
El ministro Celso Amorín, hace pocas horas mostró buena disposición para que Lula y Brasil asuman una posición protagónica en el tema, dejando en claro que "nosotros podemos ayudar, respetando la soberanía y sin entrometernos en cuestiones internas de los países. También es nuestra obligación colaborar para que Estados Unidos entienda la realidad, a veces realiza evaluaciones equivocadas sobre la izquierda y el problema de las drogas y el papel de Evo Morales".
Ha trascendido que Brasil encara la posibilidad de promover, ante sus socios, el ingreso de Bolivia al Mercosur.
Mañana jueves Shannon vuela hacia la Argentina para reunirse con el canciller Jorge Taiana y el vicecanciller Roberto García Moritán.
En éstas reuniones el delegado americano buscará también dejar en claro la "inquietud con que las autoridades de Washington miran el avance de Evo Morales, sus alianzas con Chávez —al que consideran irredimible en el "camino del mal"—, el importante papel que esperan desempeñe Argentina, junto con Brasil y demás naciones de posiciones moderadas, luego que en la Cumbre de Mar del Plata determinadas actitudes del presidente Néstor Kirchner provocaran malestar y cierta alarma en la delegación que comandó el presidente George W. Bush.
En esa oportunidad despertó reales resquemores "el dejar hacer del gobierno argentino, país anfitrión, ante la agresividad de Hugo Chávez en la "Contracumbre", al aludir a EE.UU. y a George W. Bush, así como el tono demasiado severo para un dueño de casa del discurso de Kirchner al abrir la reunión oficial.
Desde esos días las relaciones entre Estados Unidos y Argentina tomaron un cariz más frío, tanto que en el informe que el Departamento de Estado realiza internamente cada dos meses sobre los diferentes países, la Argentina bajó lo que se podría llamar un escalón, pasando de una calificación hasta noviembre de " excelente" a "positiva". Es decir, normal pero lejana.
Este viaje de Shannon se estima que podría mejorar la relación de ambos países y poner nuevamente sobre el tapete viejos temas: libre comercio, narcotráfico y terrorismo.
ESTE AÑO. Sin duda tanto ante Itamaratí como ante el Palacio San Martín, el representante del presidente Bush, intercambiaría ideas sobre los comicios que se avecinan este año en el continente.
Se mira con especial atención la elección el 9 de abril en Perú, dónde los sondeos dan adelante a la demócrata Cristiana Lourdes Flores, aunque ha crecido en los tres últimos meses la posibilidad de Ollanta Humala, ex militar, populista exacerbado, que intentó un golpe cuando era presidente Alberto Fujimori, cuyo hermano, Antauro Humala, está en prisión por el asalto a una comisaría en el que murieron cuatro policías.
En Nicaragua se maneja un eventual triunfo del sandinista Daniel Ortega el 5 de noviembre, inclinado a una izquierda radical.
Se maneja asimismo el triunfo de Andrés López Obrador en México, Bachelet en Chile y León Roldós en Ecuador, a los que se ubica en una izquierda moderada.
A su vez aparecen como seguros ganadores, el 7 de febrero en Costa Rica el premio Nobel de la Paz, Oscar Arias y la reelección en Colombia de Alvaro Uribe, ambos de centro derecha.
Queda por definir la actitud de Lula sobre la presentación a la reelección en octubre. Mientras un sector del Partido de los Trabajadores sostiene que al término del período actual se alejará, otros afirman que dirá que sí, criterio que también se sustenta en las cúpulas políticas de Washington.
La visita de Shannon a Brasilia y Buenos Aires ocurre unos días antes de la reunión en Brasil de Lula, Kirchner y Chávez, la del 17 de Evo Morales en Buenos Aires con Kirchner y el 22 de enero la asunción de Morales a la presidencia de Bolivia, que sin duda congregará a mandatarios de la izquierda moderada y radical.
La gira del Secretario Adjunto para el Hemisferio Occidental puede marcar un paso positivo para un mayor acercamiento de Estados Unidos con Latinoamérica y para demostrar a los pueblos del continente que el "gigante del norte" no solo tiene la atención en exclusividad hacia Europa y Asia.