El debate sobre el tratado de inversiones con los Estados Unidos se ha transformado en un tema de importancia clave en la interna del partido de gobierno. Si se lo considera fríamente —como deben analizarse todos los aspectos de las relaciones internacionales— es difícil comprender tanta discusión y vacilaciones. Es un acuerdo internacional tipo que el gobierno norteamericano suscribe con muchos países, de acuerdo a la práctica diplomática tradicional. El gobierno chileno ha suscrito acuerdos similares y otros más ambiciosos aun con los Estados Unidos. El 1o. de enero de 2004 entró en vigencia el tratado de libre comercio entre ambos países, que eliminó las tarifas del 90% de las exportaciones norteamericanas a Chile y del 95% de las exportaciones de este último país a los Estados Unidos. Los chilenos resolvieron integrarse en el mundo y les ha ido muy bien en el proceso
En cambio, el gobierno uruguayo ha suscrito sin gran discusión el protocolo constitutivo del Parlamento del Mercosur, a pesar de que el mismo aparejará cambios muchísimo más fundamentales que el acuerdo sobre inversiones. Supone pasar de un Mercosur económico y comercial a un proceso de integración política que conduciría, dentro de no demasiado tiempo, a la formación de un Parlamento regional elegido por el voto directo de los ciudadanos de los países miembros.
Como dice el acuerdo suscrito, se tratará de un "órgano de representación de sus pueblos, independiente y autónomo, el cual pasa a integrar la estructura institucional del Mercosur.
El protocolo firmado por los cancilleres establece un proceso que se divide en tres etapas. Durante la primera (a partir del 1o. de enero de 2007) funcionará un parlamento compuesto por 72 legisladores designados por los Poderes Legislativos nacionales, correspondiéndole 18 bancas a cada país. El 1o. de enero de 2011 comienza la segunda etapa: se elegirá un nuevo Parlamento con un criterio de representatividad proporcional. Finalmente, durante el año 2014 se realizará la primera elección simultánea para el Parlamento del Mercosur en todos los países miembros.
En síntesis, nos estamos comprometiendo (en medio de un gran silencio político) a: cambiar la naturaleza del Mercosur, constituir un nuevo órgano internacional (con todo lo que ello significa, incluyendo un presupuesto), que funcionará como un parlamento, que será electo directamente y que tiene elementos de supranacionalidad. Casi nada...