La ministra de Desarrollo Social (MDS), Marina Arismendi, envió una fuerte señal de respaldo a las autoridades del Instituto de la Niñez y la Adolescencia del Uruguay (INAU), al avalar su actuación durante el motín de junio con la fuga de quince menores, la posterior decisión de separar del cargo a algunos jerarcas de nivel intermedio, y al afirmar que la situación del centro no es de inestabilidad a pesar de los amotinamientos.
Tras su comparecencia ante la comisión legislativa que indaga la situación en general del INAU y en particular los hechos de aquella noche de junio, el Partido Nacional ratificó su convicción de que ella y el senador comunista Eduardo Lorier tuvieron responsabilidad en los hechos, porque mantuvieron el control del operativo, aun por encima de las autoridades del organismo y de los grupos especiales de la Policía.
Arismendi cerró ayer con su testimonio la labor de la comisión investigadora que volverá a reunirse en febrero, con el fin de continuar con su trabajo escuchando testimonios del ministro del Interior, José Díaz, del senador Lorier, del ex director del Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil (Interj), Sergio Miglioratta, y del ex director nacional de Policía, Cono Cardozo.
Pero Arismendi no compartió la visión de los nacionalistas. Opinó que las autoridades del INAU fueron quienes condujeron la situación y que ella y Lorier apoyaron la negociación con los internos.
Reconoció que sabe que el Partido Nacional a priori la culpa a ella de la situación que derivó en que 15 menores de extrema peligrosidad escaparan aquella noche en un vehículo llevando como chofer y rehén al senador Lorier.
La ministra informó a la comisión que algunos de los ex jerarcas separados del cargo tras el motín se adjudicaron una función que no les correspondía y que fueron bien sancionados.
ICEBERG. El diputado nacionalista Pablo Abdala leyó un testimonio de Arismendi ante otra comisión, brindado días después del motín, donde reconocía que muchos de los testigos de aquella ocasión habían declarado en los medios que era un riesgo alto que tanto ella como Lorier participaran.
La ministra mantuvo ayer su valoración de entonces en cuanto a que la situación de la Colonia Berro era irregular pero en un entorno general de caos, aunque subrayó que a pesar de la fuga y de que Lorier fue rehén de los internos no haya habido víctimas.
El diputado oficialista Edgardo Ortuño sostuvo, en otro momento, que la situación en la Colonia Berro obedecía a causas más complejas y que lo que sucedió era la punta de un iceberg.