"Morales fue desleal con la democracia"

¿Cómo está Bolivia en plena veda electoral?

—Con calma. Los discursos finales no fueron más duros que durante los últimos 30 días de campaña. Hay polarización entre seguidores de (Evo) Morales y (Jorge) Quiroga, pero sin mayor violencia.

—¿Por qué hay una sensación de que estas elecciones son diferentes?

—Hay una mayor efervescencia electoral. Aquí el voto es obligatorio, pero las abstenciones han llegado al 30%. Se calcula que ahora votarán un 95% de los 3,6 millones de ciudadanos habilitados. Además, se han registrado 1.500 personas para oficiar de observadores, lo que es un hecho inédito. Todos estos sumados a los aproximadamente 1.500 observadores internacionales, la gran mayoría de la OEA. Antes, en otras elecciones vendrían 20, como mucho.

—¿Esto no responde a un temor sobre un posible fraude?

—No creo que eso ocurra por más que Morales lo ha denunciado en más de una oportunidad. Las cortes electorales bolivianas gozan de credibilidad y prestigio. Además, habrá más de 100 mil jurados electorales, aproximadamente cinco por cada mesa de votación. Esto es necesario también porque el 90% del proceso de escrutinio y recuento es a mano.

—Es un hecho que el presidente será elegido por el Congreso. A pesar de que obtenga menos votos, ¿este cuerpo podría nombrar a Quiroga?

—Eso es algo que no se puede asegurar. La presión social y muchas instituciones piden que se nombre al que salga primero el domingo, que seguramente será Morales. Pero hay muchas objeciones.

—¿Tiene que ver el hecho de que sea indígena?

—No. En Bolivia entre el 60% y 65% de la población es indígena. Las dudas no pasan por su origen étnico sino porque Morales ya ha demostrado una dualidad y hasta deslealtad con el juego democrático. Cuando no ha conseguido éxitos por la vía política, ha organizado paralizantes movilizaciones callejeras. Justamente, la reacción popular es el escenario que genera más temor en caso de que el Congreso escoja a Quiroga.

—En Bolivia es común que los presidentes no terminen sus mandatos, ¿existe respeto por la democracia?

—Yo creo que sí, que están bien arraigados los principios democráticos. Lo que ocurre es que los sucesivos gobiernos no han realizado políticas de democracia social ni económica. No existe la distribución equitativa de riquezas, la población indígena es dejada de lado. Por eso los gobiernos son derrocados. Pero al mismo tiempo, la salida siempre es por vía electoral.

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