Julia Rodríguez Larreta
Hasta las Madres de la Plaza de Mayo participaron de la ceremonia victoriosa en la Casa Rosada, protagonizada por el presidente Kirchner, para anunciar que sería saldada la deuda total con el Fondo Monetario. O sea que Argentina no va a ser menos que Brasil, que el día antes había dado la noticia de que cancelaría en un solo pago la deuda por 15.500 millones de dólares con el organismo multilateral y con un anticipo de dos años. El anuncio brasileño provocó elogios varios, como el del director general, Rodrigo Rato, quien a la vez de resaltar los buenos resultados de una política fiscal y monetaria prudente, no dejó de enviar nuevamente mensajes crípticos a la Argentina.
Como las comparaciones son odiosas, al gobierno argentino los comentarios y advertencias recibidos no le deben haber caído nada bien, máxime cuando las negociaciones para conseguir otro préstamo puente por 5.000 millones de dólares de la Institución, llevaban meses de estancamiento y recién se había logrado una bocanada de oxígeno con la compra de títulos argentinos por parte del gobierno chavista. Claro que a una tasa de interés mucho mayor, pero que le permitió a Kirchner sentirse con más autonomía frente al FMI.
MOLESTIA. La molestia que le provocaba este acreedor provenía sobre todo de las auditorías, las exigencias, los reclamos a la Administración kirchnerista, los cuales recientemente fueron puestos de relieve una vez más. Aunque si se los analiza, no parecen para nada fuera de lugar y sí acertados. El otro día Timothy Adams, jerarca del Departamento del Tesoro para Asuntos Internacionales del Tesoro, hizo mención en una conferencia reservada en Washington, a que el nuevo equipo económico debería abocarse a enfrentar el avance de la inflación, los problemas del sector financiero y el energético. Observaciones con las que no se podría discrepar. Pero también hizo alusión y esto seguramente molesta al gobierno, a los acreedores (un 25% del total), que quedaron fuera de la reestructuración de la deuda por no aceptar las draconianas condiciones que significaron unas quitas enormes en perjuicio de ahorristas e inversores.
En esta ocasión, es más adecuado el ambiente de festejo que cuando se celebró dicha reestructuración, ya que ahora no se está estafando a nadie y se están honrando los compromisos. Como ventaja de esta cancelación figura el ahorro de ochocientos y pico de millones de dólares, por concepto de intereses que desaparecerán, aunque esto no quiere decir que no haya que hacer otros pagos, como los mencionados a Venezuela.
RESERVAS. La Argentina habrá de pagar 9.810 millones de dólares con sus reservas que ascienden a 27.000 millones de dólares, lo cual representa el 32% de ellas. Brasil a su vez, cuenta con reservas por 67.000 millones de dólares, por lo que su pago representa un porcentaje menor del tesoro, equivalente al 23%. Sin embargo, el gobierno argentino para evitar suspicacias, aclaró que se mantendrá un nivel de reservas suficiente, para respaldar la base monetaria. Pero en todo caso, las advertencias de Rodrigo Rato, sobre la necesidad de aplicar una política fiscal prudente y que se relaciona indudablemente con el aumento del gasto ocurrido este año, además de la política de mantener el dólar alto, cobra aun más vigencia.
Por su parte, el ex Ministro de Economía cortó el silencio en que se mantenía, para aplaudir la decisión, que según fuentes del equipo económico ya se había conversado previamente con Brasil y también con España. Lavagna resaltó que esta resolución coincide con la orientación hacia el desendeudamiento que arrancó en 2002. También que la actual situación permitirá reclamar con más autoridad, una profunda reorganización del Fondo Monetario.
DECRETO. Con esta medida, Argentina se suma tanto a Brasil como a México, que en agosto de 2000 pagó al FMI 3 mil millones de dólares y a Rusia, que en febrero pasado canceló la totalidad de su deuda de 3.300 millones de dólares. Las obligaciones que tenía Argentina con la institución representan un 9% de la deuda, por lo que se seguirán debiendo 115.245 millones de dólares. Para poder llevar a cabo este desembolso, el gobierno argentino inventó una especie de nueva convertibilidad, al anunciar la firma de un decreto de necesidad y urgencia (DNU) que crea una nueva categoría de reservas. Las de libre de disponibilidad, que serán usadas en este caso. De acuerdo al Presidente del Central, todas las reservas que superen el 100% de la base monetaria podrán ser usadas por el Ejecutivo, y ello permite acceder a la suma necesaria para cancelar la deuda mencionada. No se aclaró si se trata de algo transitorio o si quedará permanente.
A pesar de los aplausos recibidos, no faltaron las críticas en la oposición. Desde Francisco Macri, quien subrayó que "la medida anunciada no ayuda a resolver ninguno de los problemas acuciantes que hoy sufre la Argentina", hasta el dirigente radical Rodolfo Terragno al decir que "para no estar sujeto a discrecionalidades, bastaba con no pedirle más plata al Fondo en lugar de pagar por anticipado", y Ricardo López Murphy, quien resaltó que Brasil tiene un acceso al mercado de capitales más sólido que el argentino. Sin embargo calificó la acción de razonable, aunque deslizó que "si se podía pagar al Fondo, por qué se le hizo semejante quita a los futuros jubilados".