Los países de la Organización Mundial de Comercio (OMC) inician hoy una conferencia ministerial que busca liberalizar sectores como la agricultura y recortar aranceles que beneficien la economía global, y sobre todo los países en desarrollo, pero sus diferencias son tan grandes que las metas peligran.
"Aprovecharemos esta ocasión para construir una plataforma para las negociaciones del año próximo. Tenemos muy poco tiempo y mucho que hacer", señaló hoy el director general de la OMC, Pascal Lamy.
En la premura del tiempo es, sin embargo, uno de los pocos puntos en que coinciden las 149 delegaciones ministeriales que acuden a esta reunión, desde hoy y hasta el domingo, en Hong Kong, y que pretende profundizar en la liberalización mundial del comercio, siendo las economías en desarrollo sus principales beneficiados.
El máximo responsable de la OMC insistió en que "es necesario" que a comienzos de 2006 se hayan completado los acuerdos modelo, conocidos como las modalidades, sobre el comercio de productos agrícolas e industriales.
Sin embargo, las profundas divergencias entre los países en desarrollo y desarrollados, e incluso entre estos últimos, sobre las reducciones a aplicar a los subsidios agrícolas, las ayudas a la exportación y el nivel de apertura de los mercados de los productos agrícolas, así como a esa misma apertura en el capítulo de bienes industriales, ha obligado ya a bajar el listón de los objetivos iniciales.
"Lo que es importante es dejar Hong Kong con el sentimiento de haber obtenido algo claro y real que permita el fin de la negociación en 2006", afirmó hoy el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson.
Por su parte, el canciller brasileño, Celso Amorim, denunció la perversión del discurso que por parte de los países más ricos se está haciendo de los objetivos de la ronda, y recordó que Brasil, que defiende los intereses del G-20 (países exportadores agrícolas en desarrollo), no está exigiendo nada más que el cumplimiento del mandato de la ronda de Doha (2001). EFE