Finalmente, después de ocho meses de conflicto, el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) resolvió levantar las medidas gremiales en Salud Pública, por lo menos hasta marzo del año próximo. En una concurrida asamblea realizada esta vez en el Palacio Sudamérica, que una vez más dejó al desnudo una profunda división entre los sectores moderados y los de línea más radical, los médicos aceptaron deponer las armas por tres meses y conformar la mesa tripartita ofrecida por el Ministerio de Salud Pública (MSP).
Sin embargo, la moción triunfadora deja en claro que el gremio sigue en conflicto y sólo levanta las medidas hasta marzo, a la espera de los resultados de las intensas negociaciones que se activarán para discutir las futuras condiciones laborales. La propuesta ganadora, que por 179 votos contra 77 se impuso a otra moción impulsada por el dirigente Daniel San Vicente, considera "insuficiente" la fórmula del MSP, pero la toma como "base" para el inicio de las negociaciones.
Además el planteo mayoritario reclama el mantenimiento de las actuales condiciones de trabajo, rechaza rebajas salariales y exige un salario de $ 20 mil líquidos durante el período para una carga horaria de 96 horas mensuales. Por último, la moción faculta a convocar una asamblea antes de marzo, si la situación lo amerita.
En la asamblea se discutieron, tres mociones. Una elevada por el sector "oficialista" del gremio, integrada por dirigentes más afines al gobierno, planteaba levantar el conflicto y firmar la fórmula del MSP. Otra presentada por el dirigente San Vicente tenía un tono más combativo, porque sólo proponía "suspender la huelga", pero mantenía el conflicto y exhortaba al MSP a consagrar los acuerdos que existen en algunos hospitales, donde médicos acordaron con las direcciones anteriores cargas horarias menores, en función de los exiguos salarios cobrados. Finalmente, la moción triunfadora, elaborada por el médico Francisco Cóppola, se colocó en una postura intermedia.
En el momento de la votación, el sector "oficialista" decidió retirar su moción y acompañar el planteo de Cóppola, con lo cual San Vicente quedó en minoría.
REPROCHES. El debate previo estuvo marcado por un áspero debate, en donde hubo un duro intercambio de reproches entre los dos bandos que claramente se han configurado en la interna gremial: uno más dialoguista con el gobierno y otro de línea más combativa.
El sector allegado a San Vicente llegó a acusar a algunos dirigentes del "oficialismo" de traición y de atentar contra la "independencia" del gremio respecto al gobierno. Este grupo de médicos no ocultó su malestar por la difusión de una carta en la que se convocó a concurrir masivamente a la asamblea a aceptar la fórmula del MSP.
"No podés firmar esa basura", le espetó San Vicente a uno de los firmantes, el ex-presidente del SMU, Alarico Rodríguez. El dirigente de línea "dura" asegura que el ofrecimiento de $ 90 por hora de trabajo médico significa una rebaja salarial para muchos profesionales de policlínica, que hoy tienen un valor-hora superior, en virtud de cargas horarias menores. También hubo fuertes acusaciones contra los médicos del sector privado que concurrieron a votar.
En el otro extremo, el sector "oficialista" argumentó que un "reducido grupo" con "escasa o nula" dedicación horaria en el MSP estaba trancando la salida del conflicto y estaba perjudicando a los médicos que cumplen cargas horarias de 96 horas mensuales, que sí se van a beneficiar de un aumento que podría llegar a duplicar su actual sueldo.
"No vamos a acompañar el reclamo de $ 20 mil para los médicos que trabajan 8 horas por semana. Esto da un valor-hora de $ 600 y nos parece que es una injusticia", apuntó Rodríguez.