BERLIN
La canciller alemana, Angela Merkel, y la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, se comprometieron ayer en Berlín a luchar contra el terrorismo y a respetar las leyes y obligaciones internacionales, sin poner en duda el carácter secreto de los servicios de inteligencia.
Rice evitó nuevamente las preguntas sobre la existencia en Europa de prisiones secretas donde estarían detenidos presuntos terroristas islamistas, escudándose en la necesidad de mantener secretas las actividades de los servicios de inteligencia.
Posando sonriente ante los fotógrafos e intercambiando frecuentemente guiños cómplices, las dos mujeres indicaron en el transcurso de una conferencia de prensa haber tratado, en su primer encuentro desde el ascenso de Merkel al poder, la cuestión de las controvertidas actividades de la CIA en Europa, que ha afectado las relaciones transatlánticas en las últimas semanas.
"Estados Unidos no admite la tortura, que es contraria a la ley estadounidense y contraria a las obligaciones internacionales de Estados Unidos", afirmó Rice.
Por su parte la nueva canciller se mostró satisfecha con esta garantía, subrayando que las declaraciones de Rice "son una buena base para continuar la cooperación entre los dos países, especialmente entre sus servicios secretos respectivos".
Al mencionar la controvertida cuestión de los vuelos de la CIA y de las presuntas prisiones secretas, Rice recordó que "la guerra contra el terrorismo es un desafío y es necesario hacer todo lo que esté a nuestro alcance para proteger a nuestros ciudadanos".
"Respetamos la soberanía de nuestros aliados, aseguró la estadounidense".
Rice admitió que Estados Unidos cometió un error en el caso de un ciudadano alemán de origen libanés, Jaled el Masri, secuestrado a finales de diciembre de 2003 y liberado a finales de mayo de 2004. Toda política puede llevar a cometer errores, afirmó. AFP