ALICIA HABER
Cuenta Antonio Andivero: "Un crítico dijo de mi obra que por medio de ella el cosmos se miraba el ombligo. Y si fuera verdad...?"
Quienes quieran saber si es verdad pueden acercarse al Museo de Arte Contemporáneo de El País y a la Puerta de San Juan, donde se exhiben muestras muy amplias de este artista uruguayo residente en París quien ahora visita sus queridos pagos.
A Andivero le interesa transmitir en los grabados, pinturas y esculturas, su interés por la cualidad arcana de un cosmos inescrutable e indescifrable. Los temas de los enigmas planetarios y la cosmografía determinan su creación. Andivero elabora una historia personal del cosmos que está basada.
Un universo de signos intemporales, con referencias al pasado, al presente y a un futuro fabulado, se integra en sus escenas pobladas además de visiones bíblicas, la ciencia ficción y la influencia de todo lo que ha pasado con los descubrimientos espaciales en el siglo XX. "El descubrimiento del espacio", subraya Andivero, "le dio otra dimensión al Hombre".
Andivero imagina pactos y proyectos ascendentes, el origen de las galaxias, juguetes mágicos, un mundo de gigantes, artes que unen el cielo y la tierra y esferas simbólicas. Juega con alusiones a misterios.
Su universo fabuloso está poblado con peces transparentes, ectoplasmas cómicos, circuitos misteriosos, personajes totémicos, juguetes mágicos, hongos que flotan atraídos por la luz de los astros, inusitados paisajes selénicos, bioformas, criptogramas y extraños edificios.
Andivero crea su iconografía y la plasma en imágenes satinas y cautivadoras que remiten a una cosmología amable y seductora en la que está ausente todo elemento inquietante. Su mundo de ficción es acogedor y agradable. "Por el camino de la belleza el hombre ha de encontrar la paz interior", dice Andivero. "La paz individual es la paz del mundo", dice el artista explicando su tendencia hacia la creación de hermosura.
Formalmente su visión terrestre y celeste está trasmitida con transparencias, sutiles esfumados, efectos de tersura, gofrados, rayados, evanescencias cromáticas. La factura impecable de sus grabados tiene un preciosismo expresivo que se adecua al tenue lirismo de las imágenes.
"Con el dibujo entro en el misterio y la revelación. El dibujo es la escritura de mi lenguaje. Dibujo rápido, espontáneamente, poseído, en trance, transportado a un mundo de felicidad, lleno de gracia, lleno de asombro, sostiene el artista.
El mundo de Andivero está nutrido por diferentes fuentes. Pero hay un lenguaje y una temática común en todas sus expresiones. "He realizado a la vez una figuración fantástica con retornos a una casi abstracción misteriosa pero siempre de organización geométrica, que pude ser horizontal" explica.
"Mi trabajo —sostiene— es una actividad espiritual. Lo que más me importa es la honestidad. El artista debe cumplir con su destino de pureza absoluta o se perderá en la confusión general".