¿Hacia dónde vamos? Agustín Tajes contesta esta pregunta de manera inquietante.
—Ante lo sucedido en la reciente cumbre de Mar del Plata (cuando el Uruguay priorizó el Mercosur y se opuso al ALCA) es para recordar lo que escribe Claudio Paolillo en su libro "Con los días contados", capítulo cuarto; el pasaje donde el Presidente del Uruguay hace uso de la palabra y conmueve una asamblea aburrida en el Centro de Congresos (Quebec, 21/4/01):
—Batlle tenía cinco minutos para hablar. Eran 34, los oradores, entre presidentes y primeros ministros. No era factible que marcara alguna diferencia en medio de lo consabido que suelen decir los presidentes latinoamericanos; discursos llenos de verborragia y palabrerío insulso.
Entonces, el presidente uruguayo dejó la tradición a un lado y destinó sus cinco minutos a hacer un planteo político concreto, dirigido directamente a Bush.
—"Señor primer ministro —arrancó dirigiéndose a Chrétien que presidía las deliberaciones—. El gobierno del Uruguay apoya el ALCA y en cuanto a la fecha: cuanto antes, mejor.
Fue la primera frase y, aunque provenía del presidente de uno de los países más pequeños de la región, Chrétien y, sobre todo, Bush pararon la oreja. Batlle siguió en su línea:
—Para el Uruguay, el comercio libre asegurará la libertad civil, la libertad política y la libertad económica. Las palabras del presidente Bush y del primer ministro Chrétien han sido una indicación muy clara de los compromisos políticos asumidos por los gobiernos de Estados Unidos y el Canadá. Sin dichos compromisos políticos, el ALCA no existiría.
¿Qué es el ALCA, según lo vemos nosotros, desde un punto de vista práctico? Para Brasil, el ALCA significa acero y jugo de naranja; para Ecuador el ALCA significa bananas; para Venezuela el ALCA significa petróleo; para Uruguay, el ALCA significa carne".
Como en todas las reuniones de este tipo las delegaciones estaban ubicadas por orden alfabético, según el nombre de los países, por consiguiente, Uruguay estaba al lado de Venezuela. Batlle tenía a su costado al presidente Hugo Chávez, un aliado del dictador comunista Fidel Castro y un acérrimo opositor al ALCA. El presidente uruguayo decidió aprovechar esa cercanía con Chávez para ejemplificar su idea y, de paso, dejarlo en falsa escuadra.
—"Pregúntenle a mi amigo de Venezuela —y lo miró— cuántas estaciones de servicio tienen en Estados Unidos: tienen 7.000 estaciones de servicio en Estados Unidos. Es decir: Venezuela ya tiene el ALCA. Yo quiero 7.000 carnicerías vendiendo nuestra carne en Estados Unidos. Venezuela entró en el ALCA antes que Chile y todos nosotros aspiramos a unirnos de ese modo.
Batlle empezó entonces a hablarle directamente a Bush, mirándolo a los ojos.
—Cuando la Segunda Guerra Mundial hubo un gran hombre en Estados Unidos, el general George Marshall. El general Marshall hizo algo maravilloso por Europa y Europa pudo reconstruirse. De ahí partió la Unión Europea, cuando el general De Gaulle estuvo de acuerdo con el señor Konrad Adenauer. En ese preciso punto radicó el futuro. El acuerdo le permitió a Europa unirse y desarrollarse y al mismo tiempo desarrollar a España, Portugal, Irlanda y Grecia, hasta quedar a la par del resto del continente. Lo mismo va a pasar con los países de Europa Oriental y los del Africa Septentrional, porque si Europa no sigue este camino con los países europeos orientales y con los países africanos del norte, la Unión Europea fracasará. Y lo mismo tenemos que hacer aquí, ya sea en la forma que explicó el presidente de México o de otra manera similar; pero tenemos que hacer lo mismo. Y tenemos que hacer algo más. Tenemos que ayudar al presidente Bush. Tenemos que ir a ver a los demócratas que controlan la mitad del Congreso y ayudar al presidente Bush. Puede que por sí solo el Presidente no logre obtener la mayoría. No podemos perder esta ocasión. Es una ocasión única para América. No pensemos en lo que sucedería si hacemos algo; pensemos en lo que puede ocurrir si no hacemos nada. ¿Que pasará si no hacemos nada? ¿El presidente Bush tendrá otra oportunidad? No sabemos. Sabemos que esta es su oportunidad. Por lo tanto, porque somos sus socios, su éxito es nuestro éxito. Si no cooperamos con él, es posible que no pueda tener éxito por sí solo por más esfuerzos que empeñe y por más fuerte que sea su país. Eso es la política: hacer política en toda la cancha. Mediante la política, vamos a alcanzar la unión que consagre el libre comercio.
Señores: que todos tengamos suerte. Le deseamos la mejor de las suertes, señor presidente.
Tras los aplausos de rigor, Bush y varios de quienes le acompañaban se levantaron de sus asientos y se dirigieron hasta donde estaba Batlle, para saludarlo y felicitarlo. Al otro día, lo invitaron para que se reuniera con el presidente norteamericano en la Casa Blanca unos días después". (Hasta aquí lo extractado del libro de Paolillo).
Y concluye Agustín Tajes:
—Batlle supo acaparar la atención de todos en un evento en el que se dormían algunos participantes.
Cuando el diluvio universal, Noé subió a los animales a su barca y logró preservar a quienes luego habrían de repoblar el planeta; en cambio hoy, Vázquez en Mar del Plata, nos está subiendo al Titanic; y ya sabemos cómo termina esa historia. (Fuente: Semanario digital EQUINOX, 27/11/05)
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