Escribe: dr. CARLOS MAGGI
Parecería que en la reunión cumbre de Mar del Plata, el Uruguay podía optar por acompañar al resto del continente, que está dispuesto a negociar un acuerdo de libre comercio con EE.UU. o podía acompañar al Mercosur que no está dispuesto a negociar un acuerdo de libre comercio con EE.UU. Pero no es así.
Basta plantear estas dos disyuntivas para comprender que en los dos casos el Uruguay resulta obligado y más obligado; y sin embargo.
Nuestro país no tiene la alternativa de romper o no, el acuerdo regional con Brasil, Argentina y Paraguay. La integración fue buscada por nuestro gobierno, fue apoyada por todos los partidos, querida por la opinión pública e impuesta por las condiciones físicas y morales: la comparación de los tamaños, la proximidad geográfica, el presente y el futuro de la infraestructura que compartimos, el destino manifiesto que viene de la historia. No hay opción.
La pregunta siguiente es simétrica: ¿El Uruguay puede negarse a negociar con Estados Unidos? ¿Puede el Uruguay pegar un portazo y prescindir del comercio con el país que más y mejor le compra?
Hay oportunidades de oponerse vigorosamente a la política exterior de EE.UU. La invasión de Afganistán y de Irak, al margen del derecho internacional, dan para adoptar las actitudes más severas. Pero el comercio corresponde a otro ámbito. Es un juego de utilidades recíprocas del cual depende la justicia social y el trabajo, la cualidad de vida en nuestro país.
La teoría de la dependencia tuvo un pequeño defecto: se sabía cómo entrar a ella, muy orondamente; pero no se sabía cómo salir de ella. Aislarse del mundo y producir de manera ineficiente, provoca atraso cultural, una especie de atrofia que inhibe y paraliza. ¿De dónde viene el espanto que nos impide tener una central atómica? Viene de la certidumbre de nuestra opinión sobre nosotros mismos. Pensamos que no servimos para dirigir y vigilar una planta generadora de ese tipo. En Francia el 80% de la energía eléctrica que se consume, es de origen atómico y nunca pasó nada malo. Entre nosotros la audacia de obligarnos a hacer bien ese trabajo, está prohibida por ley. Esa miseria del coraje fue desconocida entre nosotros, hasta mediados del siglo pasado, cuando sustituimos infinidad de importaciones, por frangollos nacionales.
El Uruguay no puede cortar con EE.UU. y quedar librado a Brasil o a la Argentina. Nuestros apreciados socios del Mercosur, proteccionistas desesperados, entorpecen la relación comercial, mediante trabas administrativas (a lo cual Argentina suma agresiones internacionales como es el caso de las grandes inversiones en industria papelera; un hecho vergonzoso).
Quienes están satisfechos con lo resuelto en Mar del Plata (que el Mercosur se niegue a hablar de comercio con EE.UU.) se equivocan tres veces:
Quieren bloquear una solución que es buena para la inmensa mayoría de los países americanos; y están dispuestos a desairar a EE.UU., sin saber cuál es la jugada siguiente a la cual tendremos que recurrir.
La estrategia del hombrecito sin miedo que ataca y se mete en un cul de sac, es muy buena para pintar de heroico, pero es muy mala en el momento de buscar una salida ¿Qué salida sustitutiva ofrece la resolución de Mar del Plata? ¿A quién le venderemos? (larga pausa) ¡Qué silencio!
¿Qué hará el Uruguay, cuando en definitiva se cierren todas las puertas? La Unión Europea no va a firmar un acuerdo con nosotros, mientras haya agricultores en el Viejo Continente y cada vez hay más agricultores en la UE, debido a las incorporaciones del este europeo.
Elegimos la mayor temeridad: desafiar al Imperio, en vez de negociar con él. Pretendemos atacar al más fuerte y recién después de haberlo vencido (Oh!... y más Oh!!!) recién después, pensar en nuestra economía. Mambrú que es muy valiente/ partió para la guerra/ llevando un mondadiente.
LA VERDAD FINAL. Dije que los satisfechos por Mar del Plata se equivocan tres veces y mostré dos. El tercer error de los partidarios de la negativa a negociar, es la falta de percepción de todo el futuro. El desenlace de Mar del Plata está por verse.
Lula se fue del balneario argentino, antes de que terminara la reunión. Al otro día, Bush voló... para Brasilia. EE.UU. y Brasil no tuvieron tiempo de conversar durante la cumbre; y además el Presidente de EE.UU. no es rencoroso. Lula está en el paquete de los cinco que dijeron que no (Los 5 que ni empiezan a conversar) pero a Bush no le importa ese desprecio hijo del resentimiento. ¡Qué hombre tan comprensivo! ¿Cuál habrá sido el tema que sólo podían tratar a solas Lula y Bush? Yo pienso que el tema fue el libre comercio.
Nuestro presidente Vázquez, que a primera vista parece el más descabellado de todos (en comparación, EE.UU. le compra al Uruguay diez veces más que a Paraguay, Argentina o Brasil) nuestro Presidente volvió de Mar del Plata y no dijo cómo vamos a tapar el agujero que puede producirse, no dijo a quién le vamos a vender, si EE.UU. prescinde del sur. Vázquez jugó otro partido. Dijo:
—La incorporación de Venezuela al Mercosur busca romper la hegemonía establecida por Argentina y Brasil. ¡Qué raro! En Mar de Plata, Vázquez no le prestó atención a Chávez, se preocupó por México.
Nuestro ministro de Relaciones Exteriores dijo:
—Vázquez habló con el presidente Vicente Fox sobre la posibilidad de que México pase a ser miembro asociado del Mercosur.
Fuentes del Edificio Libertad confirmaron:
—Sí. Los mandatarios hablaron sobre el tema en Mar del Plata, los pasados 4 y 5 de noviembre.
La embajadora de México en Montevideo, Perla Carvalho, dijo:
—Vázquez envió una carta para invitar a Fox y otra al canciller mexicano Luis Ernesto Derbez a participar como observadores en la próxima reunión de presidentes del Mercosur, que tendrá lugar el 9 de diciembre, en Montevideo. Todavía no hay confirmación acerca de si Fox y Derbez participarán en esa Cumbre, durante la cual Venezuela firmará su adhesión para integrarse como miembro pleno del Mercosur. (Todo esto lleva a pensar que sin México integrado al Mercosur, Venezuela no entra).
México y Venezuela atraviesan una crisis diplomática, con el retiro de sus respectivos embajadores, luego que Caracas se negó a disculparse por lo que dijo Chávez contra Fox.
Gargano avisó:
—Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que esa situación se diluya en el tiempo y vuelvan a restablecerse relaciones cordiales entre ambos países, que son hermanos nuestros. Nos importa mucho que no haya líos en la región y que los vecinos se lleven bien. No está planteada ninguna mediación... pero tampoco está descartada.
El enviado del diario "El Universal" de Venezuela dijo:
—Los primeros intentos de una mediación entre los gobiernos de México y Venezuela, por parte del canciller uruguayo Reynaldo Gargano, son saludados en Caracas. Aunque el canciller venezolano, Alí Rodríguez, reiteró ayer que su país no debe ofrecer las disculpas que reclama México. Dijo:
—Los mexicanos tomaron la iniciativa de agredir al presidente Chávez y al presidente Kirchner. Nuestro gobierno reivindica la actitud del presidente Hugo Chávez, en la Cumbre de Mar del Plata, donde dijo: "México es un aliado del imperio". (En realidad, esto que dijo Chávez contra México, es nada, si uno lo compara con lo que dijo contra el presidente de EE.UU., George W. Bush, a quien tildó de "asesino y genocida").
Vicente Fox, que apoya la creación del ALCA, dijo públicamente en Mar del Plata que su par de Argentina, Néstor Kirchner, estaba más preocupado en cumplir con la opinión pública argentina que en lograr que la cumbre fuera un éxito.
Kirchner le contestó a Fox que se ocupara de los asuntos de los mexicanos, que él se ocuparía de los argentinos.
Poco después de esa cumbre borrascosa, Kirchner viajó a Caracas, para venderle bonos del Tesoro a Chávez por una cifra del orden de los 1.500 millones de dólares; recursos que destinará a pagarle al Fondo Monetario Internacional. K. ofreció lubricar la entrada de Venezuela al Mercosur. La Nación comenta:
—"Resultaría peligroso... creer que las anunciadas compras de títulos públicos por el Estado venezolano son gestos de caridad hacia la Argentina".
Con fecha más reciente K. y Lula firmaron una troja de acuerdos en un lugar fronterizo... sin coincidir en cuanto a las salvaguardas proteccionistas que pretende Argentina. K se enoja.
Y mientras el caldero hierve, nuestro Presidente trabaja suave con México para que adhiera al Mercosur.
Uruguay no admite, con razón, la impunidad de los militares norteamericanos y se opone sin razón, a conversar sobre el ALCA. Uruguay es valiente y por si fuera poco esa sinrazón acompaña la entrada del nuevo rico venezolano al Mercosur. Aunque al mismo tiempo su trabajo lateral acude a Fox, como contrapeso.
A todo esto, Chile falta a la cita y es siempre el más inteligente. Como socialista se niega a apoyar la política internacional de Washington, pero al mismo tiempo tiene suscrito y funcionando, un ALCA personalizado; y sigue sacándonos ventaja.
De algo estoy seguro: Brasil no entrará al cuadrilongo: Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Néstor Kirchner.
—¿Y Uruguay?
—¡Hum!... Uruguay, señales contradictorias; que parecen ser el signo de este gobierno.