Advierten que la población de Uruguay va a la extinción

| Los técnicos dicen que incide también la emigración, el aumento en la esperanza de vida y el descenso de fecundidad

NATALIA ROBA

"La población de Uruguay está condenada a la extinción porque está en el límite del reemplazo generacional. Eso significa que el promedio de niños que nace no alcanza para reemplazar la población actual", sentenció la socióloga y demógrafa de la Facultad de Ciencias Sociales, Mariana Paredes.

En la conferencia "Cambios en la familia demográficos, sociológicos, culturales y económicos" que la investigadora impartió en un curso de educación permanente de la Facultad de Derecho, explicó que la medida de nivel de reemplazo poblacional es de 2.1 hijos por mujer. "En Uruguay estamos a punto de caer por debajo de ese dígito y quiere decir que la población no alcanza para reemplazarse a sí misma", afirmó.

Paredes explicó que el promedio es el límite del reemplazo. En 1996 esa tasa era de 2.4 hijos por mujer, pero en los últimos cálculos realizados arrojaba un promedio de 2.05 o 2.06, o sea por debajo del límite.

Señaló que el problema se agrava porque la otra vía es la de la inmigración, pero en Uruguay ese fenómeno no existe. Al contrario, hay emigración, sobre todo en los últimos dos o tres años. A su vez hay aumento de la esperanza de vida y descenso de la fecundidad, que trae como consecuencia una población muy envejecida.

"En este momento la población uruguaya está casi por debajo del nivel de reemplazo. Además, está sostenida por los sectores carenciados", apuntó haciendo referencia a la infantilización de la pobreza y una sociedad marcada por dos extremos: personas de altos recursos que regulan su fecundidad y limita su descendencia y del otro lado personas de escasos recursos que tienen muchos hijos.

CONCEPCIONES. Paredes investigó este tema para su tesis de doctorado que presentó en la Universidad Autónoma de Barcelona y concluyó que existen nuevas concepciones sobre la maternidad y paternidad, porque existe en la sociedad "un proceso de agenciamiento" y de "individualización".

"Cada vez uno se cree más dueño de su vida; eso puede operar en contra de la familia o a favor porque flexibiliza lazos familiares, a su vez el control es cada vez menor en el sentido de la sanción moral y de que no se ve mal esa actitud", reseñó.

Como consecuencia también de que la vida se alarga, las mujeres atrasan el calendario de la fecundidad, empiezan a tener hijos a los 30 o 31 años y por lo tanto tienen menos tiempo para la reproducción, explicó.

A los cambios en la noción de padre y madre, se suman las transformaciones en la percepción del hijo. "El hijo deja de ser productor como era en la antigüedad en las familias agrícolas, sino que además pasa a ser un bien de consumo; por eso hay tanta publicidad dirigida a los niños".

"Además los padres quieren invertir en ese hijo, en la educación privada, deportes, computación, idiomas, y deciden tener uno o dos para financiar esos gastos", señaló.

La investigadora manifestó que la racionalidad económica tiene un papel importante en la vida familiar. "Se toma en cuenta qué costos y qué beneficios se obtienen con los hijos, y evalúan que otro hijo incrementará los costos".

Si bien hay muchos cambios la investigadora precisó que "todos seguimos pensando que la familia es tener un padre, una madre y unos hijos, lo piensan las instituciones educativas, los políticos, por más que nos hemos acostumbrado a que en las clases hay hijos de divorciados, la idea de familia está arraigada".

AUSENCIA. Paredes explicó que el Estado tampoco favorece con políticas sociales a que las familias tengan más hijos.

Si bien subrayó que las políticas natalistas tienen un riesgo porque existe "el derecho humano y reproductivo de cada persona de decidir cuántos hijos tener y en qué momento, también es cierto que el Estado con políticas sociales podría estar favoreciendo la natalidad".

Puso el ejemplo la Universidad de la República que sólo paga la mutualista de dos hijos, en contraposición con países como España, en el cual las familias numerosas obtienen descuentos en el supermercado o en la Universidad. "En Uruguay seguimos con el modelo de dos hijos", enfatizó.

Otros factores de cambio social

- El aumento de esperanza de vida provoca cambios en las estructuras de los hogares, en los llamados "hogares extendidos" en los cuales conviven varias generaciones. También surge el aumento de hogares unipersonales, ancianos que viven solos, sobre todo ancianas que viven más.

- El aumento de la tasa de divorcio. Actualmente uno de cada tres matrimonios termina en divorcio y se estima que si el ritmo se mantiene en un tiempo breve será uno de dos.

- El aumento de divorcios genera un crecimiento de hogares monoparentales, doble residencia de los niños, se da una reconfiguración de vínculos familiares, y nuevos hijos (de la otra pareja).

- La duración del vínculo matrimonial es cada vez más corta. La gente se casa menos y se divorcia cada vez más joven. En 1996 había 20.000 casamientos, actualmente hay unos 13.000 al año.

- El aumento de las uniones libres conforma un fenómeno difícil de captar para los demógrafos.

- "La velocidad de los tiempos genera una brecha entre generaciones. A diferencia de otras culturas en las cuales la vejez transmite enseñanzas, en Uruguay la vejez se desprestigia y los viejos tienen que hacerse jóvenes para ser aceptados", sostuvo Paredes.

- Cambio de roles: la mujer está incorporada al mercado de trabajo en forma masiva. Ya no corre la lógica de que el padre no se ocupaba de los hijos y con las nuevas generaciones eso va a ir in crescendo cada vez más.

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