El ex presidente Julio Sanguinetti negó que durante su primer gobierno haya existido una "situación de desacato" del entonces comandante en jefe del Ejército, el teniente general Hugo Medina, o una "comunicación oficial" del jerarca castrense, por la cual se le haya notificado que se impediría la concurrencia de militares a declarar ante la justicia por hechos vinculados a violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.
El líder del Foro Batllista hizo referencia al episodio el jueves 1º en la Comisión de Constitución del Senado, donde está a estudio el proyecto interpretativo de la ley de Caducidad impulsado por la bancada oficialista.
Ese día, concurrió para dar su opinión sobre la iniciativa el ex vicepresidente del gobierno blanco, el constitucionalista Gonzalo Aguirre, que rechazó de plano el proyecto y fundamentó por qué durante la primera administración de Sanguinetti fue necesario aprobar la legislación actual.
"En primer lugar, la finalidad manifiesta de la ley (de Caducidad) —y eso lo sabemos todos quienes actuamos en aquella época, la votamos y la firmamos— era, precisamente, impedir la citación de los mandos militares a los cuarteles, porque había sido el comandante en jefe de la época quien había retenido las citaciones y había comunicado a la Presidencia de la República, al doctor Sanguinetti aquí presente, que no iba a dar curso a ellas", dijo Aguirre.
El lunes 22 de diciembre de 1986 quedó promulgada la ley, el aprobarse durante el fin de semana, cuando las citaciones iban a tomar curso.
"La situación de crisis institucional previsible, que se quería conjurar, si no se hubiera comprendido a los mandos militares en la ley de Caducidad, se hubiera precipitado. En tal sentido, el espíritu manifiesto de quienes votamos la ley fue impedir esa crisis institucional", agregó.
Luego que Aguirre expuso su visión y que algunos senadores hicieron preguntas, Sanguinetti pidió la palabra para hacer una "pequeña precisión" porque "las actas quedan".
"Comparto totalmente la opinión del doctor Gonzalo Aguirre en cuanto a la intencionalidad, al espíritu con que se dictó la ley de Caducidad, que es bastante notorio. No hay ninguna duda de que se quiso hacer una amnistía, que así lo entendieron quienes la propiciaron y, mucho más, los que la objetaban, que consideraban que era la impunidad absoluta y total", indicó el ex presidente.
"Existía el propósito de evitar la situación de declaración de los militares en los juzgados", agregó Sanguinetti, que luego realizó una "aclaración".
"Lo que quiero aclarar es que nunca hubo una comunicación oficial del comandante en jefe del Ejército, ni una situación de desacato. Había un estado de opinión pública bastante notorio y un comandante que estaba dispuesto a cumplir la ley, aún cuando emitía su opinión sobre lo que podía llegar a ocurrir", sostuvo Sanguinetti.
"El presidente había hecho público un comunicado mediante el cual informaba que iba a hacer cumplir la disposición, cualquier fuera. El tema era si el Poder Legislativo asumía el riesgo de una previsible situación de desacato que se pudiera dar. Simplemente, quería hacer esta precisión", concluyó.