El silencio reinó en el vestuario aurinegro. El plantel de Peñarol se retiró en conjunto, casi sin decir palabra, salvo Darío Vera, quien debutó en la tarde de ayer en Primera División.
El juvenil es de Treinta y Tres, tiene 20 años y hace seis que está en Montevideo. Ayer le tocó entrar a los 16’ para suplantar a Correa Rodríguez y, tras el debut, hizo un análisis del partido: "Llevaba varios días entrenando con el equipo de Primera y por suerte hoy (ayer) se me dio para jugar. Traté de hacerlo lo mejor posible. En el primer tiempo casi se me da hacer un gol, pero cuando peiné la pelota estaba muy resbalosa y se me fue demasiado lejos por el segundo palo. Cuando entré, Morena no me pidió nada en especial, me dijo que tuviera mucha suerte, y luego en el entretiempo habló para todos, no en forma personal. Ahí nos dijo que teníamos que presionar más arriba, porque nos estaban atacando y ganándonos el medio. En el segundo tiempo manejamos mucho mejor la pelota, pero sobre el final sufrimos con ese tiro que casi entra. Me voy con un sabor amargo porque Peñarol tiene que ganar siempre, por ser Peñarol".
Los cantos que bajaron desde la Amsterdam no fueron ajenos al juvenil: "En la cancha se siente lo que canta la gente, pero uno trata de hacer lo mejor y ellos tienen derecho de cantar lo que sienten. Nosotros siempre jugamos para ganar y ahora hay que seguir trabajando para los partidos que vienen".
FALLOS DUDOSOS. En el otro vestuario había una mayor tranquilidad. Allí Julio Acuña, entrenador de Cerrito dio su punto de vista sobre el partido: "Intentamos hacer un pasaje rápido por el medio de la cancha, para atacarlos y buscar sobre su defensa, pero faltó serenidad a la hora de definir. Siempre hablamos con el equipo de que tenemos que buscar la forma de jugar en la que nos sentimos más cómodos. Hicimos un buen trabajo en el primer tiempo, pero en el segundo nos quedamos, Peñarol nos metió dentro del área y sólo tuvimos alguna salida en velocidad, pero no pudimos convertir".
Más allá de la conformidad con parte del trabajo de su equipo, dejó su queja respecto al arbitraje: "Siempre que venís al Estadio estos fallos dudosos que ayudaron a que nos metieran dentro del área. Creo en la honestidad de toda la gente que está en el fútbol, pero, por ejemplo, hubo dos codazos dentro del área de Peñarol en el primer tiempo y los jugadores terminaron cortados. Siempre que se viene acá se empieza con alguna amarilla, mientras que del otro lado hay jugadores que tienen libertad para pegar".
En la Amsterdam, bajo lluvia y todavía saltando, la barra brava volvió con su canto más fuerte que nunca: "¡ohhhhh ohhhhh... que se vayan todossss ohhhh... ohhhhh que se vayan todossss que no quedeee ni uno soloooooo!"
En la cancha, los jugadores bajaron la cabeza y enfilaron hacia el túnel. Fue su cuarto partido sin ganar.