La mayoría de los actores de la salud recibieron positivamente la intención del gobierno de ampliar la cobertura de Disse a nuevos grupos de población y también los lineamientos generales del documento sobre el futuro seguro nacional presentado ayer. La propuesta en cambio fue vista con más reparos por los sectores de extracción más "radical" o visión más crítica del gobierno, quienes consideran que la extensión del seguro de enfermedad del BPS a los familiares de los activos y nuevos funcionarios públicos puede favorecer al mutualismo, que captará a la mayoría de los nuevos beneficiarios.
Más allá de las diferencias, la mayoría de los consultados reaccionaron con "cautela" y remarcaron que todavía se tienen esbozos muy generales de la reforma y pocos elementos concretos. El presidente del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) evaluó de manera positiva la intención de extender la cobertura Disse como paso de "transición" al futuro seguro nacional de salud. Sin embargo, recordó que no se trata de ninguna "novedad" y aseguró que es un viejo planteo del gremio. Para Lorenzo, los documentos que maneja el gobierno contienen aún "demasiadas generalidades" y no precisan cómo se va a financiar la cobertura de esos nuevos grupos. "No se sabe cuánto va a tener que pagar el trabajador, el jubilado. No se sabe cómo se va a integrar esto con el Impuesto a la Renta", apuntó.
El gremio de los funcionarios del mutualismo, la Federación Uruguaya de la Salud (FUS), uno de los actores con mejor relacionamiento con el gobierno, cree muy positiva la ampliación de Disse. La dirigente Carmen Millán dijo que llevará a que más ciudadanos tengan "cobertura universal". La funcionaria cree que la medida no atentará contra el sistema público, porque el gobierno también "apuesta a fortalecerlo". Millán admitió que restan muchas cosas "para definir" y admitió que se avanza "lento", pero en parte porque hay "un empresariado médico y no médico fuerte, interesado en enlentecer la reforma".
EMPRESAS. A nivel del sector privado, los lineamientos presentados ayer van en sintonía con el planteo que la Federación Médica del Interior (FEMI) había expresado en los últimos días. Esta cámara pretende incluso que sea el BPS, quien recaude y reembolse los dineros del futuro seguro nacional de salud.
Por su lado, el presidente del Plenario de Instituciones, Antonio Durán, si bien comparte también la "transición" planteada por el gobierno, deslizó variados reparos en cuánto a la aplicación concreta de la medida. "Todavía no sabemos cómo se va a financiar la cobertura de esos sectores", apuntó. El directivo que ha tenido una postura muy crítica con las autoridades, cree que las instituciones más chicas que poseen muchos afiliados a través de Disse pueden resultar perjudicadas en el futuro sistema. "Tenemos cooperativas que tienen un 70% de socios Disse. El gobierno nos va a sacar esa recaudación que va a ir para un fondo y luego lo va a devolver, pero no sabemos si vamos a recibir lo mismo que en la actualidad. Es posible que como los socios Disse son hombres jóvenes, se nos de una cuota menor a la actual y el resto sea utilizado para financiar al sistema público", apuntó Durán, quien al igual que FEMI, considera que debe ser el BPS quien administre el fondo.
REPAROS. La Federación de Funcionarios de Salud Pública, partidaria de un sistema con prestadores asistenciales exclusivamente públicas, recibió con menos entusiasmo la intención de ampliar la cobertura del BPS. "Todavía no tenemos claro cómo va a ser el seguro nacional de salud, pero no estamos de acuerdo con favorecer a los privados", afirmó la presidenta del gremio Beatriz Fagián.
También el dirigente de línea "dura" del SMU, Daniel San Vicente, planteó una visión opuesta, ya que a su criterio el sistema propuesto tiene un enfoque más "privatizador" que de favorecimiento al sector público. El médico cree que con la "escasa" inversión prevista en el MSP, será imposible para los hospitales competir con las mutualistas.