La designada ministra de Economía de Argentina, Felisa Miceli, analizaba ayer en absoluta reserva su estrategia para combatir la inflación y achicar la brecha de la pobreza, sus mayores desafíos a partir de mañana cuando asuma el cargo. En Uruguay, en tanto, se teme que un eventual aumento del proteccionismo del mercado interno termine repercutiendo desfavorablemente sobre el Mercosur.
Miceli fue recibida ayer por el presidente Néstor Kirchner en la Casa Rosada, sede del gobierno, sin que trascendieran detalles de la reunión que duró unos 20 minutos.
La aún presidenta del estatal Banco Nación eludió micrófonos y evitó hacer declaraciones, pese al aluvión de periodistas y reporteros gráficos que siguieron sus pasos desde la mañana de ayer cuando salió de su domicilio en el barrio porteño de Núñez, en la zona norte de la capital argentina.
Quienes la conocen dicen que su prioridad es mejorar la distribución de la riqueza. Hace unos meses discrepó públicamente con su predecesor Roberto Lavagna —que había impulsado su desembarco en el Banco Nación en 2003— cuando éste advirtió sobre el peligro inflacionario de los aumentos salariales.
El menú de medidas que analiza podrían incluir una reforma tributaria como parte de una política redistributiva, sanciones para las empresas oligopólicas, reformas al sistema de jubilación privada y profundizar el sistema de retenciones a las exportaciones, según la prensa local.
Miceli aún no definió su equipo de trabajo, luego de la renuncia de gran parte de quienes acompañaron la gestión de Lavagna, iniciada en abril de 2002.
MERCOSUR. Aunque en Uruguay se mantiene el hermetismo oficial respecto de la sustitución de Lavagna, fuentes del Ministerio de Industria dijeron a El País que con la esperada mayor injerencia en la economía del presidente Kirchner, algo en lo que coinciden todos los analistas argentinos, se teme un "impacto" en las negociaciones comerciales ante una profundización en el proteccionismo del mercado vecino.
Los funcionarios locales de estrecho contacto con sus pares argentinos sostienen que si hoy las negociaciones están "deterioradas", se puede esperar algo peor en cuanto a un mayor proteccionismo comercial.
Las fuentes marcaron que Lavagna intentó "reorientar" al Mercosur y "logró alianzas" con los países a pesar de los conflictos comerciales y admitieron que ahora se abre la incertidumbre sobre si esa orientación se mantendrá.
(Con información de AFP)
Dólar en la mira
Entre los funcionarios del área agropecuaria uruguaya se considera que la persistencia de un dólar alto en Argentina no cambiará la relación de competencia con los productores locales.
Fuentes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca dijeron a El País que los argentinos que se instalaron en el campo uruguayo, básicamente para producir soja, "siguen en Uruguay y no se han ido a pesar de la evolución del tipo de cambio".
Si bien no entran capitales como luego de la devaluación "la ecuación les sigue cerrando", resaltó un técnico consultado.