Francia endurece la política de inmigración

París - El gobierno de Francia anunció hoy nuevas medidas para endurecer la política de inmigración, entre ellas mayores controles a los casamientos entre franceses y extranjeros, además de restricciones para los estudiantes que quieran cursar en las instituciones del país.

Así lo dio a conocer el primer ministro Dominique de Villepin tras una reunión interministerial, junto al ministro del Interior Nicolás Sarkozy.

De los 170.000 extranjeros que se radican en Francia cada año, 34.000 lo logran a través de concretar matrimonios con nacionales, dijeron.

Sarkozy, quien elevó su popularidad con un discurso de mano dura contra la inmigración y la criminalidad, pretende una modificación del código civil y la aprobación de las reformas por el Parlamento, donde el gobierno cuenta con mayoría.

Según el ministro del Interior, los casamientos mixtos son la principal fuente de desviación del procedimiento de residencia y de naturalización de extranjeros.

Además, el gobierno de París doblará de uno a dos años el "plazo necesario de residencia en el país para solicitar el reagrupamiento familiar". Se trata de la segunda vía que permite una mayor entrada de inmigrantes a territorio francés.

El Consejo Interministerial de Control de la Inmigración se reunió por tercera vez desde su creación tras la asunción de Villepin en junio pasado, y estuvo centrado en los "casamientos blancos", como se llama a las uniones fingidas con amistades y por acuerdo económico.

Los ministros se concentraron además en la situación de los 50.000 estudiantes extranjeros recibidos en Francia cada año.

Los candidatos a cursar en escuelas y universidades francesas "serán sometidos al criterio de inmigración escogida", anunció hoy Sarkozy.

Una circular será enviada de inmediato a los embajadores franceses para fijar nuevas condiciones adicionales para acceder a una visa de estudiante: contar con un "proyecto de estudio", disponer de antecedentes académicos y "personales" meritorios, competencias lingüísticas de nivel adecuado y que el estado de la relaciones bilaterales entre el país de origen y Francia sea óptimo.

Las nuevas regulaciones deberán ser ratificadas por ley en la primavera boreal.

El gobierno francés pretende extender la experiencia de los Centros para los Estudios en Francia (CEF), que ya existen en China, países del norte de Africa, Senegal y Vietnam, y que entrarán en vigencia en México, Corea del Sur, Camerún, Madagascar y Turquía durante el primer semestre de 2006.

En la actualidad los estudiantes extranjeros son sometidos a largos períodos de espera y restricciones administrativas para renovar cada año sus permisos de residencia.

Los académicos deben haber aprobado sus cursos de años previos, justificar un domicilio en Francia y disponer de recursos financieros propios, o un contrato de trabajo acompañado del correspondiente certificado de la autoridad fiscal.

A partir del nuevo sistema, los estudiantes seleccionados obtendrán directamente su permiso de residencia y no deberán pasar por la Prefectura de Policía a su ingreso al país, como hasta ahora.

Como medida compensatoria, los estudiantes con fuerte potencial podrán permanecer en el país hasta tres años, y los titulares de una Maestría hasta seis meses para tratar de conseguir un empleo.

ANSA

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