Mal camino

Días atrás ocurrió un hecho que de manera flagrante coarta la libertad de prensa, oculta información, y que en nada contribuye a promover la participación de la gente en la discusión y solución de los problemas que afectan a la comunidad. A un periodista de un periódico de El Pinar y de una emisora de Pando se le prohibió el ingreso a una reunión pública de vecinos, en la cual estaban invitados los directores de Obras y Ambiental de la Intendencia de Canelones, la Directora Regional de la Dirección Nacional de Medio Ambiente y el Prefecto de la Sub Subprefectura de Solymar. El tema a consideración era el plan operativo a llevarse a cabo para la remoción de arena de la faja costera, por parte de las autoridades.

No cabe duda de que todo lo relativo a la gestión de los arenales en cualquier zona del país, es de gran importancia. Está en juego una parte esencial de los balnearios y de las zonas costeras, porque al indiscutible papel ambiental y paisajístico que desempeñan las dunas en los ecosistemas, hay que agregarle un valor económico muy elevado de la arena, a tal punto que ha generado un uso depredatorio e insustentable del recurso, en infinidad de ocasiones. Lo más grave del hecho es que la intransigencia demostrada por los organizadores de la reunión ante la presencia del periodismo contó con la complicidad de las autoridades que aceptaron participar de la misma, a pesar de tener pleno conocimiento de lo que estaba ocurriendo.

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