Una postura más moderada prevaleció ayer entre los médicos de Salud Pública, quienes decidieron en una nutrida asamblea conceder una nueva tregua de siete días al gobierno. Las dos mociones que ayer compitieron se inscribieron en una línea más dialoguista y en esta oportunidad, Daniel San Vicente, el dirigente más "duro", partidario de retomar la huelga, ni siquiera presentó una propuesta a consideración de la asamblea.
Además del planteo ganador que propuso un "impasse" hasta el 28 de noviembre, se presentó a votación otra moción que propuso levantar las medidas de fuerza. La primera propuesta triunfó por 129 votos contra 91. El gremio resolvió seguir negociando y elevar una contrapropuesta.
En la mañana de ayer, el Ministerio de Salud ensayó una nueva variante de su última fórmula, que no implica más dinero, pero vuelve a incluir un mes concreto para un nuevo incremento salarial: junio de 2006. La cartera plantea en esa fecha pasar a remunerar $ 90 por hora de trabajo médico. Además vuelve a prometer un nuevo incremento para 2007, que en el caso de los profesionales que cumplen con 96 horas mensuales, implicaría los reclamados $ 12 mil (a $125).
Los médicos decidieron retrucar con una contrapropuesta: reclaman que los $ 90 por hora sean otorgados a partir del 1° de enero de 2003 sin que impliquen rebajas salariales para ningún médico y "la reconsideración" del plazo para los $ 125. La moción que perdió por escaso margen planteaba una contraoferta similar, pero levantando completamente las medidas.
FUEGO CRUZADO. San Vicente se manifestó decididamente a favor de seguir con la huelga. El dirigente, que hasta el momento había prevalecido en todas las asambleas, consideraba inaceptable el criterio del pago por hora en esta instancia, por considerar que iba a implicar rebajas para aquellos profesionales que tienen cargas horarias menores y que por eso, en la actualidad, ya tienen valores-horas superiores a los $ 90. "Es inaudito. La Constitución impide rebajar salarios. Pero aquí se está impulsando una reforma neoliberal, que no sólo quiere pagar sueldos de miseria, sino además aumentar la cantidad de horas de trabajo. Esto es emparejar hacia abajo", había afirmado a El País.
Sin embargo, asistentes que siempre habían manifestado una línea más combativa, esta vez se mostraron partidarios de seguir negociando. "Esto no conforma a nadie. Es más de lo mismo, pero si no tenemos más fuerza, consideremos seriamente esta propuesta y consideremos una contrapropuesta. Esto no es perder. Tenemos que ser maduros", dijo Pablo Capuccio.
La asamblea tuvo momentos álgidos. San Vicente tuvo duras polémicas con un grupo de médicos que no habían venido a otras asambleas, que trabajan en el Ministerio como "incentivados", a quienes llamó "nuevos cruzados".
"Basta de dar este triste espectáculo. A ustedes los movilizaron con la bandera de venir a neutralizar a los ultras", apuntó el dirigente. San Vicente les pidió a los "contratados" que dieran muestras de "solidaridad" y recordaran que los médicos "sumergidos" no aceptaron recibir un aumento en base a la rebaja de los sueldos más elevados. "Aquí hay sectores que vienen a enfrentarse con reivindicaciones justas y que vienen a romper la movilización del SMU", insistió el dirigente.
Por su parte, la ministra de Salud, María Julia Muñoz, dijo que los márgenes de maniobra en el 2006 son muy "acotados", pero que de todas formas se han "acortado los plazos y los cronogramas" ofrecidos a los médicos.
La jerarca dejó en claro que el Ministerio ofrece un incremento que busca estimular una mayor carga horaria: "Habrá una amplia gama de posibilidades para que la gente pueda optar por lo que de verdad pueda trabajar. Significa una rebaja para el que hoy no cumple y un aumento para el que cumple horas de más. Nos parece que es una medida real de ir saneando una situación que es muy perversa", dijo en declaraciones a El Espectador.