El arquero Mauricio Vigo jugó en Wanderers, Villa Española, Salus, Central Español y Plaza Colonia. Ha participado en mil batallas y sabe muy bien lo que significa pelear el día a día en el fútbol.
El domingo, después que su equipo derrotara a Peñarol, estaba loco de la vida, pero no perdía la perspectiva de la realidad deportiva que le está tocando vivir a él y a su equipo.
"Se podrán jugar 20 partidos más con Peñarol y este no va a ser el resultado. Creo que la situación de ellos, que venían de recibir siete goles, nos favoreció. Después del primer gol se desesperaron y nos dejaron muchos espacios. Ellos tenían la obligación de ganar, pero nosotros teníamos la necesidad. Nosotros tenemos que jugar cada partido como el último por la situación tan complicada en que estamos. Hoy seguimos dependiendo de nosotros mismos".
El arquero de Plaza Colonia resaltó, también, la forma en la que encaró el encuentro frente a los aurinegros. "Para uno, que está quemando los últimos cartuchos esto es muy importante. Si me llego a comer un descenso, seguro que no consigo equipo y tengo una familia detrás. Uno se la jugó por el fútbol y lamentablemente, no pudo hacer una diferencia. Es la vida".
DESESPERACION. Vigo confió a su vez, que había visto mal a los jugadores de Peñarol en la cancha: "Al principio salieron a buscar el partido y nosotros nos defendimos bien, pero después pasó lo lógico. Venían de una derrota muy pesada con Danubio, con la gente gritándoles y con un clásico por delante. Se empezaron a enloquecer y esa fue la clave de nuestro triunfo porque lo supimos aprovechar".
Al comentársele que desde la tribuna se observaron algunos diálogos especiales entre los jugadores, Vigo puntualizó: "En la cancha hablé con Cedrés, pero cosas normales nomás. El no quería que yo hiciera tiempo y me decía que lo dejara pelear a él. Lo normal de cada partido y con respeto. Uno sabe lo que es sentir esa desesperación, pero no hay que olvidarse que ellos están en un equipo grande. Yo sé que Cedrés todo lo que juega lo quiere ganar, pero él tiene la vida solucionada y en el plantel de Plaza en cambio ninguno ha hecho una diferencia. Para nosotros cada partido es la vida, mucho más que para ellos".
DEDICATORIA. Finalmente, el arquero le dedicó el triunfo a su hijo Santiago, que acaba de cumplir 11 años. "Es el mayor, y también a mi hija Paulina y ni que hablar a mi señora. Y especialmente a mi viejo que está peleando por su vida. En mi familia son todos de Peñarol, pero el domingo estaban a muerte conmigo", puntualizó.