BUENOS AIRES | AFP y AP
El presidente argentino, Néstor Kirchner, parte hoy hacia Venezuela, en una visita de tres días en la que firmará convenios, reflotará un proyecto de construir un gasoducto entre ambos países e impulsará el ingreso de Caracas al Mercosur, mientras espera una colaboración financiera del gobierno de Hugo Chávez.
La idea de reflotar el proyecto de construcción de un gasoducto que una Argentina y Venezuela fue confirmada ayer por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, quien consideró que será un reaseguro definitivo para la región en materia industrial y energética.
"Es una obra de unos 4.000 millones de dólares, que Argentina y Brasil están perfectamente en condiciones de financiar, incluso no sólo con organismos internacionales de crédito, sino que habrá infinidad de bancos en el mundo que estarán dispuestos a financiarlo", señaló De Vido a radio Del Plata.
De Vido destacó la importancia de Venezuela como pata energética del Mercosur, al que ingresará como miembro pleno el mes próximo.
"Hay una gran voluntad de Venezuela de ingresar (al Mercosur), y nosotros vamos a hacer una gran fuerza para que ese ingreso se concrete", dijo De Vido y consideró que será clave la reunión del Mercosur del 12 de diciembre en Montevideo.
BONOS. Además, Kirchner espera que el gobierno venezolano confirme la compra de una nueva tanda de bonos de la deuda argentina, como lo anticipó Chávez durante la Cumbre de Mar del Plata.
Argentina ya vendió cerca de 800 millones de dólares en bonos a Venezuela, los que el gobierno de Chávez colocó a su vez en el mercado interno.
Una fuente política vinculada al Gobierno comentó que la prioridad número uno del viaje de Kirchner será justamente la búsqueda de financiamiento para afrontar los pagos de la deuda, ante la falta de respaldo del Fondo Monetario Internacional a su programa económico.
Argentina debe afrontar vencimientos por 2.248 millones de dólares en lo que resta del año.
El viaje de Kirchner se produce en medio de una escalada de críticas entre Chávez y el gobierno de Estados Unidos.
Chávez calificó el viernes de "asesino, genocida y loco" al presidente George W. Bush, en respuesta a advertencias contra Venezuela del jefe de la diplomacia norteamericana para América Latina, Tomas Shannon.
Caracas mantiene además un conflicto con el presidente de México, Vicente Fox, como secuelas de los enfrentamientos en la Cumbre de Mar del Plata.
La Cumbre se fracturó a raíz de una pelea entre los países del frente anti-ALCA (Area de Libre Comercio) formado por el Mercosur y Venezuela contra las naciones que siguen los pasos de Estados Unidos, entre ellas México, Canadá y otras de Centro y Sudamérica.
Críticas
- Existe un fuerte revuelo interno en el gobierno argentino sobre la conveniencia de hacer o no el viaje a Venezuela. Las connotaciones políticas que suscitará hacia el exterior y el conflictivo momento político que atraviesa Buenos Aires tras la apertura del juicio político a Aníbal Ibarra, aliado de Kirchner, son factores que abren dudas y resquemores en el entorno del Presidente, que finalmente resolvió tomar el avión.
- La visita de Kirchner será "vigilada" por México y Estados Unidos, consideraron analistas mexicanos, pues pueden repotenciarse las diferencias de la última Cumbre de las Américas en Mar del Plata, cuando un bloque de veintinueve países apoyó el ALCA contra la oposición del Mercosur y Venezuela.
- En el flanco interno, la derecha opositora a Kirchner fustigó la relación entre éste y el polémico Chávez, sobre todo por los problemas que puede acarrear, sobre todo de Estados Unidos, pero ahora también México. De hecho, Kirchner se reunió más veces con Chávez que con ningún otro presidente de la región o el mundo.