WASHINGTON | AGENCIAS
La filtración de que la CIA mantiene en muchos países centros antiterroristas que colaboran con los servicios secretos locales demuestra cómo la guerra contra el terrorismo obligó a Estados Unidos a cambiar el "modus operandi" de su espionaje.
El gobierno del presidente, George W. Bush, ha indicado en varias ocasiones que "ha sacado de circulación a unos 3.000 terroristas", y un alto mando de la CIA, en testimonio ante el Congreso, dijo hace meses que, prácticamente, cada captura o liquidación de un supuesto terrorista afuera de Irak desde setiembre de 2001 fue resultado de la colaboración con los servicios secretos de otros países.
El diario "The Washington Post", que hace dos semanas reveló la existencia de centros clandestinos de la CIA para la detención e interrogatorio de sospechosos en al menos ocho países, informó el viernes de la presencia de centros de Inteligencia antiterroristas financiados por la Agencia Central de Inteligencia y dotados de personal local.
Las dos operaciones son separadas y difieren en cuanto a su margen legal: los centros de detención e interrogatorio son clandestinos.
Su funcionamiento está al margen de las leyes de Estados Unidos y, probablemente, de las leyes de los países huéspedes.
Los centros de inteligencia antiterrorista (CTIC, por su sigla en inglés), en cambio, representan una ampliación sin precedentes de la colaboración de la CIA con los servicios de espionaje y policía política de los países huéspedes, algunos de los cuales Washington denuncia como infractores de los derechos humanos.
En París funciona un CTIC multinacional en el que participan representantes de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Canadá y Australia. Otros CTICs existen en varios países de Europa, Medio Oriente y Asia.
El modelo para estos CTIC, según los funcionarios de los servicios de inteligencia no identificados que cita el Washington Post, provino de los centros de coordinación que Estados Unidos mantiene en América Latina y el este de Asia para la lucha contra el tráfico de drogas.
Y el origen de esta cooperación sin precedentes de la CIA con sus pares locales, está en un decreto firmado por el presidente George W. Bush seis días después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Washington, Nueva York y Pensilvania.
En los dos años siguientes, el presupuesto de operaciones de la CIA se ha multiplicado por 2,5 y este servicio secreto ha impulsado vínculos con otros servicios secretos extranjeros aun cuando haya disputas agrias entre la Casa Blanca y los gobiernos respectivos, como las ha habido con Francia o Uzbekistán.
Los informantes explicaron al Post que, en muchos casos, el dato inicial sobre el paradero de un miembro de la red terrorista Al Qaeda puede provenir de la CIA, pero en la mayoría de los casos las operaciones de captura se han organizado en los CTICs y las han llevado a cabo agentes del país anfitrión.
De esta manera, la CIA, que cuenta con una pequeña fuerza para operaciones clandestinas, y puede coordinar algunas operaciones con las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, ha logrado varios de sus éxitos sin dar la cara.
Desde que en setiembre de 2001 el presidente Bush lanzó su "guerra global contra el terrorismo", el Pentágono ha incrementado su contingente de fuerzas especiales y cuanta ahora con unos 54.000 soldados instruidos para operaciones clandestinas de infiltración, demolición, sabotaje y capturas subrepticias.
Esta modalidad de lucha contra el terrorismo es usada también por la Agencia de Seguridad Nacional —que se especializa en el espionaje electrónico— y que estableció una dirección de asuntos internacionales que ahora maneja el intercambio de información y equipo con unos 40 países.
AVIONES. En tanto, las denuncias de escalas de misteriosos aviones-prisión en los que la CIA habría transportado a terroristas islamistas hacia centros clandestinos de detención se han extendido esta semana a casi toda Europa, poniendo en aprietos a varios gobiernos.
En España, el gobierno socialista volvió a prometer la máxima transparencia sobre este espinoso asunto, sobre el que ha preguntado ya dos veces a Estados Unidos y que amenaza tanto sus relaciones con este país como su credibilidad interna.
La justicia española investiga 10 escalas de aviones sospechosos en el archipiélago de las Baleares entre enero de 2004 y enero de 2005.
También podría hacer lo mismo en Canarias, donde la prensa habla de otras 10 escalas entre enero y octubre de 2005 de aviones de la CIA. Informaciones periodísticas, ya corroboradas en algunos casos por la justicia, han puesto de relieve que la CIA utilizó países como Suecia, Hungría, España, Marruecos, Noruega, Italia, Rumanía, Polonia o Alemania para el transporte, detención ilegal y/o tortura de presuntos terroristas islamistas.
El Washington Post informó que la CIA envió más de 100 sospechosos detenidos ilegalmente tras el 11 de setiembre a una red secreta de cárceles en Europa, Tailandia y Afganistán.
Centros
- El Washington Post informó el viernes que la CIA tiene centros secretos en Europa, Asia y Medio Oriente para perseguir y capturar sospechosos de terrorismo.
- Los centros, conocidos como Centros de Inteligencia Antiterrorista (CTIC) actúan en función de pistas que le da la CIA, pero luego las operaciones de secuestro de sospechosos corren por cuenta propia, le contaron actuales y ex agentes de inteligencia, tanto estadounidenses como extranjeros, al Washington Post.
- Los CTICs están completamente separados de las prisiones clandestinas conocidas como "sitios negros" que la CIA tuvo en varias ocasiones en ocho países y cuya existencia fue revelada por The Washington Post, generando una ola de críticas contra Estados Unidos.
- Los CTIC están en países como Uzbekistán o Indonesia, que han sido criticados por el gobierno estadounidense, que afirma que son autoritarios o que violan los derechos humanos.