Las autoridades y los trabajadores de Conaprole dieron ayer un paso hacia una solución en el conflicto iniciado a mediados de octubre, después de que el gremio protestó porque la empresa pagó un incentivo a los capataces de la cooperativa lechera.
Con la intervención del director de Trabajo, Julio Baráibar, se puso sobre la mesa una propuesta que incluye el adelanto de un convenio por productividad que debía pagarse el próximo año, y el pase a los consejos de salarios de las sanciones disciplinarias y económicas a cerca de 200 funcionarios de la empresa.
La empresa pidió tiempo para que el directorio analice la fórmula, ya que el jueves hay asamblea de accionistas. Por eso, se acordó extender dos días más la "tregua absoluta" entre las partes, que en principio terminaba ayer. El consejo directivo ampliado del gremio apoya la eventual solución.
Baráibar, que no quiso brindar detalles de la fórmula, dijo que se trata de "un buen acuerdo", en el cual "no sale ganador el sindicato". El director de Trabajo visitará Conaprole el jueves y se entrevistará con directores de la cooperativa para intentar convencerlos de que el acuerdo es positivo. En la reunión también participaría el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi.
El director de Conaprole Carlos Arrillaga dijo a El País que la empresa ahora ve "con buenos ojos" la intervención del Ministerio de Trabajo, que hasta el momento "estaba omiso".
Agregó que el acuerdo planteado es la "única salida" posible, pero que aún "no está clara" la fórmula y "no es un hecho" que vaya a existir acuerdo.
Por su parte, el dirigente del Pit-Cnt Juan Castillo —que participó en las negociaciones— dijo que el acuerdo "contempla a las partes y destraba el conflicto". Aclaró que existe "un principio de consenso", pero que "nadie pone las manos en el fuego" hasta que se firme la paz definitiva.
Sostuvo, además, que la prórroga de la tregua otorga "garantías" a las dos partes. Los trabajadores no aplicarán nuevas medidas sindicales y dejaron en suspenso los paros que venían aplicando, al tiempo que la empresa tampoco aplica las sanciones anunciadas.
El dirigente gremial Roberto Galli afirmó que la fórmula planteada "se aproxima" a lo que el sindicato pretende, y que las dos partes resolvieron "explorar" el camino de lograr una salida al conflicto.
Sostuvo que —como parte del acuerdo— las sanciones impuestas a unos 20 trabajadores por no acatar órdenes de sus superiores pasarán al consejo de salarios del sector, donde el Poder Ejecutivo, una delegación patronal y una sindical intentarán resolver el diferendo. Lo mismo sucedería con el descuento de la prima por asiduidad a 160 empleados de la planta de Florida, donde se echó a perder 600.000 litros de suero de manteca.
También se acordaría anticipar una partida por convenio de productividad, que debía pagarse el próximo año. La recibirían todos los trabajadores, con excepción de los 94 capataces que cobraron el incentivo de 1.500 pesos.