Resurgieron ayer focos del incendio de Jaureguiberry

| Decenas de kilómetros de la costa invadidos por troncos y ramas secas. Bomberos realizan patrullajes preventivos

Los bomberos del balneario Jaureguiberry apagaron ayer múltiples focos que se reiniciaron en las 200 hectáreas quemadas en la tarde del lunes 14.

Una mayoría de ellos eran gajos y troncos resecos por el propio incendio. Muchas raíces de árboles continúan encendidas por debajo de la arena.

Los bomberos llaman de "olla" a este tipo de fuego. Durante un incendio, la base del árbol arde y desde encima solo se ve a una boca circular. Mientras apagan un siniestro, los efectivos tratan de esquivarlas.

"Si un bombero pone un pie en ese fuego, que se quema por las raices por debajo de la arena, sabe que sale lesionado. No hay bota que aguante la temperatura existente en esos lugares", relató un funcionario del Destamento de Jaureguiberry.

En la mañana de ayer, los efectivos de ese balneario realizaron un patrullaje preventivo y tareas de enfriamiento en varias zonas comprendidas entre el kilómetro 72 y 77 de la Ruta Interbalnearia.

A la altura del kilómetro 73, dos construcciones precarias se encontraron a unos 100 metros del sector afectado. A poca distancia de estas fincas, se observaban muchas ramas secas y árboles caidos por el temporal del 23 de agosto pasado.

Según Roqueta, la "cama" de ramas, gajos y troncos derribados por esa tempestad transforman a la costa urugauya en un zona de alto riesgo de incendio.

LIGEREZA. Dentro de esa amplia faja costera, hay sectores que demandan una mayor atención de bomberos. Se trata de áreas boscosas con mucha suciedad y ramajes secos que se acumuló en los últimos años. Como carecen de habitantes, nadie se preocupa en limpiarlos.

El balneario Guazubirá es un ejemplo de ello. Los bomberos de Parque del Plata no la descuidan durante sus patrullajes. En una de las entradas de ese balneario, hay pocas casas. Están vacías. Decenas de árboles caídos y una gran cantidad de hojarasca y piñas caídas muestran que el temporal de agosto pasó con fuerza en ese balneario.

"Por lo que se ve, el riesgo de incendio en este balneario es elevado. Acá hay una mugre. A la primer chispa, al fuego no lo para nadie", dijo Andrés Curbelo, un obrero de la construcción de 24 años.

Curbelo está reparando una finca de una familia conocida. Se queda en Guazuvirá porque no tiene otra alternativa. Espera regresar a Montevideo el próximo fin de semana.

Hace dos años, un gigantesco incendio afectó al balneario. En una madrugada cargada de tensión e incertidumbre, las llamas fueron detenidas por los bomberos y vecinos a unos 50 metros de las viviendas.

Adrián Rosano (22), un obrero de una fábrica de Pando, explicó que era conciente de que el riesgo de incendio es elevado y agregó que esa situación "genera incertidumbre" a los propietarios de fincas.

En la entrada de Guazuvirá, varias casas están a la venta. La mayoría están construidas con techos de planchada y poseen terrenos de 720 metros cuadrados. Sus precios son bajos: rondan los U$S 9.000 a U$S 14 mil.

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