Hasta el novedoso descubrimiento de los médicos australianos Barry Marshall y Robin Warren en 1981, la ciencia médica tenía el convencimiento que el estómago- gracias a los jugos gástricos ácidos- era estéril. Pero estos científicos encontraron, no sólo que hay una bacteria capaz de colonizar el estómago sino que además origina gastritis crónica y úlceras gástricas y duodenales. Posteriormente se comprobó que también favorece la aparición de dos tipos de canceres gástricos. Esto durante varios años generó el más grande escepticismo entre sus colegas, y aún la burla. Pero 24 años después de este gran descubrimiento fueron galardonados con el premio Nobel de Medicina en octubre de este año. Y no es para menos, los pacientes que antes pasaban años con sufrimiento por sus úlceras, eran sometidos a numerosos estudios molestos como la fibrogastroscopía y no menos cantidad de medicamentos; desde que su descubrimiento fue confirmado y aceptado, hace aproximadamente una década, se curan con 10 días de antibióticos y medicamentos que inhiben la secreción de ácido por el estómago.
CONCEPTOS ANTIGUOS. Antes de este descubrimiento se sostenía que la secreción ácida excesiva del estómago era la responsable de las úlceras y por lo tanto se trataban a los pacientes exclusivamente con antiácidos.
CONOCIMIENTO ACTUAL. Ahora se sabe que al menos la mitad de las personas tenemos una bacteria llamada Helicobacter pylori en el estómago. Esta bacteria se adquiere en la infancia y persiste por largos períodos.
Una vez en el estómago produce inflamación llamada gastritis. Esta gastritis crónica suele ser asintomática; aunque algunos individuos refieren ardor o dolor en el estómago. En un porcentaje cercano al 15% la infección por Helicobacter pylori desencadena la aparición úlceras gástricas y duodenales.
Está firmemente establecido que la mayoría de las úlceras pépticas duodenales y gástricas son causadas por esta bacteria. ¿Y el resto? El ácido acetil salicílico y los antiinflamatorios tomados en exceso pueden ocasionarlas.
Las gastritis pueden ser causadas por medicamentos, alcohol, el estrés provocado por enfermedades graves y también por H. Pylori.
¿Cómo fueron capaces de concebir el concepto que las úlceras eran en realidad una enfermedad infecciosa en aquel momento? ¿De dónde surgió la "inspiración"? Uno de los ganadores del Premio Nobel, el patólogo Robin Warren expresó que a los pocos meses de investigación esto era muy obvio. Pero esto evidentemente no fue compartido por los colegas de aquel momento y llevó al menos una década de mayor investigación y de obsesiva perseverancia lograr un cambio de opinión.
1981. Los libros de texto de esa época sostenían que el ácido del estómago mataba a las bacterias. Robin Warren, como patólogo, observaba en las biopsias del estómago de pacientes con gastritis una bacteria desconocida. Le comentó su hallazgo a Barry Marshall y juntos realizaron un primer trabajo de investigación con 25 pacientes. En 1982 realizaron un segundo trabajo con 100 pacientes, con el cual demostraron conexión de la bacteria con la úlcera.
Casualidad. En 1982 los bacteriólogos que trabajaban con Marshall estaban intentando cultivar esta bacteria para poder caracterizarla mejor; pero no lo lograban. La dejaban, como es habitual para otras bacterias, sólo 48 h en las placas de Petri de cultivo. Durante las vacaciones de semana Santa quedaron las placas durante más tiempo en el laboratorio. Este olvido permitió el crecimiento de colonias de esta nueva bacteria.
Primeros rechazos. La teoría de que la bacteria H. pylori era causa de las úlceras fue rechazada por sus colegas, que sostenían que no era la causa, sino que luego de la formación de la úlcera ésta se sobreinfectaba por bacterias. La primera revista médica que publicó sus hallazgos fue The Lancet en 1983.
Conejillo de indias. Marshall intentó experimentar con animales e infectarlos con H. pylori, pero no lo logró. Su perseverancia lo llevó a experimentar consigo mismo y beber un cultivo de la bacteria en 1984. Esto le provocó dolor abdominal y vómitos. No desarrolló una úlcera pero pudo demostrar que una persona sana podía infectarse por H. Pylori; lo cual no era aceptado en aquel momento.
Primeros tratamientos. El Dr. Marshall trató con antibióticos al primer paciente en 1981. Luego, en 1984 trató a varios pacientes más; los cuales presentaron mejoría. El plan antibiótico que se usa actualmente demoró muchos más años en desarrollarse.