Escribe: dr. CARLOS MAGGI
El gran Jesualdo Sosa escribió con fantasía y amor "el color leonado de nuestro río."
Recuerdo el agua transparente de Malvín hacia los años treinta; no era azul como se ve el Mediterráneo, era verde y cristalina. Ese color chocolate, marronoso y turbio, nada parecido a una piel de león, no es el tono verdadero del Río de la Plata, viene de los campos mal labrados, de la erosión que arrastra el Paraná. Baja tierra a toneladas desde la Mesopotamia argentina hacia el sur; y esa polución desvaloriza las playas de Montevideo.
Pero nunca nadie protestó por esta maldad marina, la más ancha del mundo, hija de tantos surcos equivocados.
Los argentinos fraternos sostuvieron durante mucho tiempo, que al Uruguay, cuando la independencia, le tocó una costa seca. Tal vez por eso denigraron el estuario, como si fuera propio. Tal vez por eso, nunca nadie de este lado tuvo el mal gusto de protestar por el barro argentino.
ACTUALIDAD. En el año 2001, el Uruguay era un país libre de aftosa sin vacunación, y la caída de ese título precioso fue provocada desde el otro lado del río. Enumero fechas ciertas.
Durante diez años nuestro país superó la aftosa. El último foco tiene fecha: 18 de junio de 1990, en el departamento de Maldonado. Tres años más tarde, en 1993, la Oficina Internacional de Epizootias, declaró a nuestro país libre de aftosa con vacunación; y en mayo de 1996, la misma oficina declaró el territorio nacional, libre de aftosa sin vacunación. En ese momento Uruguay y Chile eran los únicos países de América que ostentaban esa condición privilegiada.
El 9 de agosto del 2000 el Servicio de Sanidad de la República Argentina admitió públicamente un hecho que conocía con anterioridad y había escondido: anunció que aplicaría el rifle sanitario a unos 3.000 vacunos que habían estado en contacto con bovinos ingresados ilegalmente desde Paraguay con serología positiva. Paraguay negó de plano esas acusaciones.
La contaminación se propagó sobre nosotros con agravantes: las autoridades argentinas habían ocultado la existencia del foco infeccioso y eso impidió que el Uruguay tomara medidas preventivas.
El 24 de agosto, Brasil comprobó que había aftosa en el Estado de Río Grande del Sur, en la región de Joia, a 500 kilómetros de la frontera uruguaya. Y en poco tiempo, en diez lugares del Uruguay apareció el virus. (Fuente: 2001, Bitacora.com.uy)
El Uruguay perdió 800 millones de dólares (7/11/05, La Palma.com); se cortó la exportación de carne a los principales mercados y hasta la fecha, no se pudo recuperar la situación anterior (país libre de aftosa "sin" vacunación). Pero nadie protestó contra los argentinos.
Tres años después, se supo que a resultas de un plan forestal exitoso, entrarían al Uruguay, inversiones por unos 3.000 millones de dólares.
Ence de España, más Botnia y Stora Enso de Finlandia, habían iniciado plantaciones de pinos y eucaliptos y se proponían montar sendas fábricas de celulosa.
Los ecologistas, una minoría celosa que protesta a uno y otro lado del río y en todo el vasto mundo, organizaron en Gualeguaychú una manifestación y hubo 70.000 personas que integraron esa marcha; la multitud más grande reunida en Sudamérica, para defender el medio ambiente.
El gobernador Busti comprendió entonces, que había una respuesta en Entre Ríos que superaba lo previsto, una "causa nacional" y ligó esa causa en pro del agua y del aire, con las elecciones a realizarse a fines de octubre. Poco después —tardíamente— también el presidente Kirchner se interesó por valor electoral de los ecologistas ribereños y lanzó una pintoresca campaña internacional contra las futuras papeleras. Hizo como que ignoraba la tecnología de esas empresas y los antecedentes cumplidos entre los dos países y le pidió al Banco Mundial que no financiara a nuestros inversores, que llegaban para establecer factorías en el Uruguay. Busti hizo saber que pediría indemnización por el daño recibido (antes de que nadie fabricara nada) y prometió cortar el gasoducto al Uruguay si no renunciábamos a esa inversion de 3.000 millones de dólares.
El barullo llegó hasta el día de las elecciones, pero de pasada, el gobernador Busti insultó a la Administración del Uruguay. El Presidente Vázquez decidió entonces pararles el carro y hubo un rozamiento diplomático; pero la sangre no llegó al río, el malo de la película (el señor Busti) dio marcha atrás, aún cuando las protestas argentinas siguieron atronando el espacio.
Desgraciadamente, la polución del Río de la Plata no termina con la frenada en seco que el Presidente Kirchner le impuso al embustidor de Gualeguay. La polución del aire que nos llega, no se detendría, aunque renunciáramos a la celulosa.
La radio y la televisión argentinas, son responsables de la pérdida de nuestra "ye." Desde la otra orilla viene el tufo de un idioma en mal estado; llega shoísmo porteño.
Los muchachos que van al Liceo Francés, dicen perfectamente : Jadis je mangeais davantage; y los muchachos de la barra brava, pueden gritar: Yanky gojom, Pero todos ellos por igual, pronuncian: Sho sha lo shamé antes de que shoviera. Percata minuta, la invasión fonética; pero es un síntoma. Todos sabemos que la TV importada de Buenos Aires, fastuosa y mersuna, va más allá de la pronunciación. El contenido de los "grandes" (?) programas basados en la gente grasa y la gracia sucia, bastardean el modo de hablar y además, el modo de ser. "La televisión que tú querés" propicia el círculo vicioso: querés chanta, te doy chanta; y si el efecto chanta se te gasta por el uso y querés más chanta, más chanta te doy, hasta dejarte completamente chanta.
Y esto no es nada. A lo largo de los últimos dos años, la penetración televisiva que viene atravesando el río, redobló su malevaje. Ya no se trata de figuraciones contraculturales, se trata de trasvasar una realidad socio política profundamente lamentable: los piquetes. Al lado de las andanzas piqueteras, el hedor de la fábricas de celulosa huele a perfume de Arabia.
El proceso "de palo y capucha" acaba de culminar en las reuniones Cumbre y anti Cumbre, de Mar del Plata, De ahí provino una brisa densa en contaminación moral, filmada con maestría.
Cuando Buenos Aires inventó la palabra chanta, ellos y nosotros soportamos a Menem y a Cavallo, el inventor del corralito, que estalla bonito y despanzurra el mundo financiero sobre ambas márgenes del Plata.
Vimos nuestro banco país, descolado mueble viejo, pidiendo esperas.
Ahora, cuando Buenos Aires inventa la palabra piquete, por la pantalla chica vienen cursos de dañar bien sin mirar a quien. Hubo postgrados de especialización sobre cómo incordiar en las calles; y cada tanto una beca con piqueteros en acción destructiva, bajo la mirada bondadosa de la policía.
El señor Néstor Kirchner, explicó: —"Yo no llegué a este sillón para reprimir. El que piensa que estoy dispuesto a hacerlo se equivoca." Es un modo suave de invitar: Hagan lo que quieran, el código penal, no existe.
Abel Posse, gran escritor argentino, ganador del Premio Rómulo Gallegos, autor de "La pasión según Eva", dijo en un reportaje reciente de "El País" de Madrid:
— -Hay que distinguir entre la tolerancia y la imbecilidad. Somos un país muy enfermo, que perdió el sentido de respeto a la autoridad, al Estado, a las jerarquías. La situación argentina está en el borde de la anarquía. En la Argentina estamos viviendo un cuadro de terror creado por la permisividad insensata y, sobre todo, por la ausencia del Estado en el mantenimiento del orden público, que es la obligación constitucional básica.
Sucede que los medios de difusión propagan los males crónicos de un país enfermo; y como ya sucedió con los animales de pezuña hendida, los uruguayos televidentes de ideología hendida, acaban de contagiarse con la piquetería porteña..
De los sucesos de Mar de Plata, vinieron los vidrios rotos en la Ciudad Vieja; y de la filosofía contemplativa del señor K., vino esa demora de la policía que tardó tanto en moverse. El Ministro del Interior, un hombre bueno, estuvo ese buen rato embelesado:
— "Yo no llegué a este sillón para reprimir" - hasta que alguien lo despertó en el teléfono: ¡¿Qué estamos haciendo?!
Para ese tiempo, nuestros buenos muchachos travestidos de encapuchados, ya habían ido de la Plaza Matriz hasta la Bolsa de Valores, ida y vuelta, ejerciendo la percusión. Parecería que rompen lo más que pueden, pero que son buena gente... parecería. Vista la pachorra del Ministro. Es una polución contundente que llega. Pero nadie protesta por eso.
AUGURIOS. El futuro es impenetrable, con todo, hay algunos hechos que tienen más posibilidades de suceder que otros.
Junté información para esta nota, repasé la sarta de poluciones malignas que soplan desde el otro lado del río y me quedé pensando.
Si los indigentes son muchos, si el Plan de Emergencia crea un salario regalado que no va a interrumpirse, si no hay nuevas fuentes de trabajo, si los rentistas del desempleo carecen de escrúpulos partidarios y le crean problemas al gobierno, si empiezan a vislumbrarse brotes de violencia, si el ministro es tan, pero tan comprensivo, si los delincuentes se cubren la cara y tiran piedras y llevan palos.. ¡son piqueteros! La cosa recién empieza, pero en el término de un par de años, el Uruguay y en especial Montevideo, van a tener un clima insoportable, como el que padece Buenos Aires debido a la asociación del gobierno con los piquetes.
A cada delito, el código penal le atribuye una consecuencia "necesaria". Que el Presidente K. explique que viola la ley, envilece la cualidad de vida.
Si así sucediera aquí, en la próxima elección, los uruguayos (que no son como los porteños) votarán en contra del gobierno, con la esperanza de encumbrar a un hombre fuerte (un malo, un Giuliani) que imponga el orden y la seguridad. Sería muy triste, entonces, comprobar que se vota en primer término según el instinto de conservación y no, por razones inteligentes. Pero así funciona la naturaleza humana: apegada al pellejo.