Violencia: gobierno en complejo escenario

| El Movimiento 26 de Marzo aparece cada vez más lejos de la administración Vázquez y del resto del Frente Amplio

Análisis político por Alfonso Lessa

El inesperado foco de violencia que estalló el viernes 4 en la Ciudad Vieja centró buena parte de la agenda política de los últimos días y tuvo consecuencias diversas: generó polémicas, críticas de la oposición, preocupación e incomodidad en medios oficiales, obligó a la comparecencia del ministro de Interior, José Díaz en el Parlamento y exhibió diferencias en la Policía.

Esta situación abrió una serie de interrogantes que tienen que ver tanto con los pequeños grupos violentos, como con la actuación de la propia Policía y con los pasos que dará el gobierno para evitar la reiteración de circunstancias de este tipo e incluso para impedir su profundización.

El asunto, asimismo, ha planteado aspectos relacionados a la interna frentista, aunque la amplísima mayoría de la coalición optó por respaldar en bloque al gobierno y en rechazar el calificativo de "presos políticos" a los procesados por la Justicia.

El procesamiento de cuatro personas por el delito de sedición, precisamente, dio la oportunidad de unirse y movilizarse a un conjunto de pequeños grupos de confusa identidad, junto a otros más organizados, bajo un objetivo común: la liberación de los procesados.

CADA VEZ MAS LEJOS. En ese marco uno de los hechos más llamativos estuvo dado por la participación, en primera línea de las protestas, del Movimiento 26 de Marzo, que integra el Frente Amplio pero que demostró claramente que cada día está más lejos del gobierno.

Las duras críticas de ese sector a través de sus medios de comunicación y el reconocimiento explícito de que está intentando colocar un "palo en la rueda" del gobierno, dejaron al 26 de Marzo en la puerta de la coalición de izquierda y generaron dudas en el interior del Frente respecto a la futura relación con ese grupo.

El alejamiento del ex diputado Raúl Sendic de un movimiento 26 de Marzo que no tiene nada que ver con el que fuera brazo político del MLN en los 70, parece haber acelerado su proceso de radicalización.

En medios oficiales, una de las preocupaciones centrales, está dada por el modo de controlar a este conjunto de grupos "ultras", en los que se entremezclan jóvenes descreídos de la política, anarquistas y militantes de grupos radicales extrafrentistas, como el Partido de los Trabajadores y el Movimiento Revolucionario Oriental que fue fundador del Frente Amplio, pero que se fue de la coalición años atrás, empujado por las críticas a su perfil violentista.

Existe, tanto en ámbitos políticos como en la Policía, la idea de que jóvenes rebeldes, sin filiación política alguna, están siendo utilizados por militantes o sectores de mayor experiencia política para generar problemas al gobierno. Algunos de estos grupos comparecieron en las últimas elecciones.

Las escasísimas votaciones que recogieron, dejaron en claro su nula o escasa representatividad. El PT, por ejemplo, obtuvo 513 sufragios.

Lo cierto es que todo este episodio dejó en claro que existen grupos ultras y al menos en su discurso a la izquierda del gobierno, dispuestos a provocarle dificultades e incluso a actuar violentamente, como lo hicieron en la Ciudad Vieja destrozando vidrieras y autos. Ese episodio, sin embargo, también exhibió otra cara: la de la gente indignada que circulaba o trabajaba en el lugar y demostró no estar dispuesta a tolerar este tipo de agresiones, al punto que llegó a enfrentarse con los manifestantes. Sin duda que en esta reacción hubo factores del momento vinculados a lo emocional, pero no puede desconocerse tampoco que entre los uruguayos existe una profunda convicción democrática. Una muy reciente encuesta del Latinobarómetro, divulgada este mes muestra nuevamente a Uruguay como el país en el que existe mayor apoyo a la democracia.

En el discurso de militantes y grupos que participaron de esta movilización violenta, como contrapartida, predomina un desprecio explícito por la democracia.

LA POLICIA. Los hechos de la Ciudad Vieja también permitieron apreciar la existencia de problemas importantes dentro de la Policía, que se reflejaron tanto en el operativo como en hechos posteriores.

En medios policiales se admite en reserva que hay una "compleja interna policial" a la que no son ajenas las diferencias entre altos oficiales e incluso entre distintas dependencias de la institución.

Durante la semana se informó, primero, que Inteligencia policial había advertido con tiempo suficiente de lo que podría ocurrir, afirmación desmentida luego desde la propia Policía.

La divulgación en el programa Zona Urbana de canal 10 de videos filmados por Inteligencia en los que se muestra a jóvenes preparándose para actuar con violencia, sin embargo, dejó en claro que esa dependencia tenía la información que el resto de la Policía niega haber recibido.

Esa divulgación, al mismo tiempo, generó una investigación interna. Hay quienes sospechan que quien suministró los videos, quería dejar en evidencia a Inteligencia; otros creen que se pretendió probar que la Policía estaba informada y no actuó a tiempo.

El ministro José Díaz debió reconocer que hubo una demora policial en actuar, tal como denunció la oposición. Ahora le espera una interpelación.

Ministro Diaz en diputados

INTELIGENCIA. "La Dirección Nacional de Información e Inteligencia dispuso que a partir de la hora 14, integrantes de esta Dirección estuvieran haciendo labores de información e inteligencia. Estuvieron allí presentes y dieron las informaciones correspondientes a la Jefatura de Policía".

CRONOLOGIA. "El equipo de la DNII que estaba en la Plaza Matriz desde la hora 14, registró exactamente a la hora 15 y 26 una primera filmación en la que captó entre cincuenta y sesenta personas que ya estaban en la Plaza —no fueron puntuales, llegaron un poco después— y algunos estaba juntando piedras y rompían algunas baldosas. A la hora 15 y 30, en la Plaza Matriz ya estaban concentradas unas cien personas. Estas informaciones no sólo las filmaron sino que las derivaron a su respectiva unidad operativa, la Dirección Nacional, y ésta lo comunicó a la Jefatura de Policía de Montevideo. A la hora 16 y 17, los cien manifestantes se ponen en marcha. Como ustedes sabrán, iba gente tranquila delante y gente atrás que actuaba en forma violenta".

COORDINACION. "En cuanto al tema de los tiempos y de la coordinación, tuvimos un problema que ustedes seguramente comprenderán. Los convocantes llamaron a través de pequeños volantes y de Internet a una concentración en Plaza Matriz para luego ir hacia la Embajada de Estados Unidos. Entonces, allí la Jefatura de Policía de Montevideo, que hizo esta orden de operaciones, puso el acento en preservar la sede diplomática, porque ese era el objetivo. No podíamos adivinar que el objetivo eran algunas vidrieras y autos de la Plaza Matriz".

BALANCE DE DAÑOS. "Resultaron diez edificios con vidrios rotos; otros tantos autos con vidrios rotos. A pesar de que se roció con nafta uno de los autos, el incendio se pudo evitar. Se incautaron bombas molotov con las que también se podían haber producido incendios, se detuvo a quince personas y, en pocos minutos, la manifestación quedó disuelta".

CIVILES. "Un particular golpeó tres veces a una persona que ya había sido reducida y que se encontraba en el suelo. En ese momento, había dos o tres policías con él, y esa persona se aprovechó de la situación para descargar su bronca, por alguna razón, y le infirió tres o cuatro patadas. En ese caso, la Policía no actuó como tenía que haberlo hecho; debió haber evitado la agresión y proceder, en la primera patada, a detener a ese particular que no tiene, como ninguno de nosotros, derecho a hacer justicia por sus propias manos, aunque muchas veces nos den ganas de hacerlo. Si actuamos en un estado de Derecho, lo hacemos a sabiendas de que la Justicia no se hace por mano propia, por más injusta que sea la agresión que uno pueda recibir".

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