Africa se perfila hacia un inédito avance democrático

| Algunos remarcan, sin embargo, la práctica de fraude, extorsión y violencia como armas de los "demócratas"

LONDRES | AP

Varios países africanos han realizado elecciones este año en un esperanzador avance de la democracia en el continente más pobre del mundo, aunque a la vez muchos de esos comicios parecen haber sido manipulados o se inscribieron en un contexto de violencia y represión, señales de viejas heridas aún abiertas en Africa.

Las elecciones presidenciales celebradas en Burundi, por ejemplo, culminaron en agosto un período de transición que siguió a una guerra entre grupos étnicos hostiles. Un ex líder hutu, Pierre Nkurunziza, tomó posesión y prometió que procuraría la paz y la conciliación entre hutus y tutsis, cuya enfrentamiento ocasionó miles de muertos.

Una ejecutiva de negocios de Bujumbura, la capital de Burundi, se manifestó optimista acerca de las perspectivas de su país para el futuro, pero dijo que el nuevo gobierno debe verificar el cumplimiento de sus programas sobre la acción. De otro modo —agregó— "fracasará la democracia".

Así, en términos de vida o muerte, es el desafío para una democracia que busca plantarse en un continentes con fronteras trazadas más por el antojo de los colonizadores de turno que por las diferencias étnicas o religiosas de las comunidades. Y encima, países que entre guerras, hambre y Sida, lograron la independencia hace poco más de 50 años.

Pero tal vez ningún africano recuerde aquellos años de posguerra en que surgieron la mayoría de las naciones del continente pues la expectativa de vida en Africa es de 45 años contra 75 de Uruguay, por ejemplo, y 79 de Europa. Hay países, como Botswana, donde la mitad de la población está infectada con VIH, la segunda causa de muerte del continente, después de la malaria.

Aún así, la gente vota y a veces funciona.

En Liberia, un país que surge de décadas de conflictos civiles y golpes de Estado, los observadores internacionales encomiaron esta semana el desarrollo de una segunda ronda electoral. Así, una ex economista del Banco Mundial, Ellen Johnson-Sirleaf, se convirtió en la primera mujer que es electa presidente en Africa (ver nota aparte).

Si bien su rival más cercano, el ex futbolista George Weah, presentó una queja ante la Comisión Nacional Electoral en que afirma que los comicios fueron fraudulentos, ha manifestado su intención de no entopercer el proceso.

FRACASO. Sin embargo, cuando los ciudadanos de un país no confían en sus sistemas electorales, los resultados pueden ser cruentos y en Africa abundan los ejemplos.

Las elecciones parlamentarias de mayo en Etiopía se vieron afectadas por lo que los observadores calificaron de abusos de los derechos humanos. Los partidarios de la oposición protestaron en las calles y decenas de ellos murieron en choques con la policía.

El primer ministro etíope Meles Zenawi, que derrocó una brutal junta marxista en 1991, parece enfurecerse ante la idea de que alguien pueda estar en desacuerdo con el partido que liberó al país.

De manera similar, el presidente zimbabuense Robert Mugabe, que derrocó el gobierno minoritario blanco de la antigua colonia británica en 1980, califica a sus opositores como "traidores y lacayos".

El partido de Mugabe declaró haber obtenido 108 de los 150 escaños parlamentarios del país en las elecciones de marzo y los observadores no advirtieron fraudes. Sin embargo, grupos de derechos humanos dijeron que años de violencia, intimidación y represión hacían innecesario cometer fraudes para asegurar la victoria del partido oficial el día de las elecciones.

Algunos políticos muy hábiles e inescrupulosos "han manipulado la democracia en beneficio propio" en Africa, dijo Stephen Ellis, investigador del Centro de Estudios Africanos de Holanda. Estos políticos "han adoptado las formas de la democracia, pero sin dejarles la menor sustancia".

Promesa angoleña

El presidente de Angola, José Eduardo dos Santos, confirmó esta semana, con ocasión del 30 aniversario de la independencia del país, que mantiene su compromiso de convocar a elecciones legislativas y presidenciales (las primeras desde 1992), aunque no precisó una fecha exacta para los comicios. Dos Santos afirmó que su gobierno está creando las "condiciones materiales, institucionales y psicológicas para que las elecciones sean libres, transparentes y con un alto nivel de participación". El antiguo grupo rebelde y actualmente mayor partido de la oposición, la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) ha acusado en varias oportunidades al gobierno de retrasar deliberadamente las elecciones para asegurarse la victoria y mantenerse en el poder, que ocupa desde 1975, cuando Angola se independizó de Portugal. EFE

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