CONSULTORA SERAGRO
La espectacular faena que está teniendo lugar actualmente, se basa esencialmente en la extracción de novillos jóvenes. En una demostración del cambio técnico que ha incorporado el sector invernador —y en algún grado también las anteriores etapas de la producción—, la edad de faena de los novillos ha venido decreciendo, sin que por esa razón disminuya el peso promedio de las carcasas, ni tampoco el número de animales sacrificados.
Ese factor —la disminución de la edad promedio de faena— es un indicador clave en la medición de la eficiencia productiva de la ganadería, porque implica la adopción de tecnologías actualizadas en los procesos de engorde. En estos resultados están implicados avances en la alimentación, en el manejo, en la sanidad y en la genética del ganado, sin los cuales no pueden lograrse esas performances. El novillo joven tienen numerosas ventajas en cuanto a la calidad de carne respecto al animal añoso —pH, terneza, color, conformación, porcentaje de cortes valiosos, etc.—, además de estar menos tiempo ocupando espacio en los campos: uno o dos años respecto a la producción tradicional.
CAMBIOS. Este año se están registrando una serie de variantes respecto a lo que es el funcionamiento corriente de la faena: la abultada participación de vientres, por ejemplo, que llega a promediar casi el 47 % del acumulado del año de una faena de volumen histórico.
Hay dos períodos bien diferenciables: hasta julio, inclusive, la faena de vacas representaba más de un 48% del total, y en varios meses (abril, junio y julio), superó a la extracción de novillos.
La industria, que no encontraba novillos para cumplir los importantes negocios de exportación que conseguía concretar, compraba vacas a buenos precios, y encontraba una oferta afín, por la circunstancia de la normal escasez forrajera del invierno y la siempre presente necesidad financiera. Había zonas del país que registraron una fuerte sequía y la restricción de pasto amenaza la misma sobrevivencia de los animales, así que la posibilidad de vender a precios remuneradores vacas de terminación media, pero que iban a retroceder en los campos, representaba una salida excepcionalmente válida para enfrentar una situación de riesgo.
Una vez que se ingresa en el período en el que habitualmente la oferta es más restringida y empiezan a aumentar porcentualmente los ganados de pradera. En el último trimestre agosto-octubre, la industria encuentra cada vez más novillos, y la participación de las vacas baja a menos del 44% del total de la faena.
Dentro de las vacas también se registra una cierta participación creciente de las vaquillonas y de la categoría vaca 6 dientes, que llegan a representar casi el 20% del total de las vacas faenadas en el acumulado del año, pero que aumentó hasta más de un 23% en el último trimestre.
NOVILLOS JOVENES. Pero está claro que el dato destacable del actual ejercicio es el porcentaje de novillos de dentición incompleta que integran la faena, que llega casi a los dos tercios del total de la categoría, cifra que no conoce antecedentes. Puede observarse en la gráfica adjunta lo que ocurrió en los últimos años, y el efecto que en su momento produjo la aftosa, que retardó durante un par de años la extracción, lo que distorsiona los resultados en todo el período. Al normalizarse la actividad, salen los ganados que quedaron para atrás, que en ese lapso llenaron la boca, y son añosos al momento de faena.
Es probable entonces, que el actual ejercicio sea el primero que marque las características con que va a operar el sistema en el futuro. La tendencia se define a que haya cada vez menos novillos viejos, tanto en los campos como en los frigoríficos, y que todo el crecimiento se base en las categorías más jóvenes, engordados en pasturas sembradas, o más en general, en sistemas cada vez más intensivos de producción.
POSTZAFRA. La impresionante proporción de novillos de dentición incompleta que arroja el resultado del promedio el año, se agudiza notoriamente en el último trimestre, que corresponde al período de la postzafra histórica, cuando se reduce la oferta de ganados gordos de campo (en particular de novillos), y la faena se concentra en lotes que proceden de praderas o verdeos.
En particular, este año, en la faena que va de fines de julio a fines de octubre, el porcentaje de novillos jóvenes llega al 76 % del total, y en octubre pasa del 79 %.
Con ser importante tomar nota de los porcentajes, cabe destacar que estos registros se logran con faenas muy voluminosas, lo que le agrega relevancia y dimensión al fenómeno. En el último trimestre referido, se faenaron cerca de 300 mil novillos, y de ellos, unos 228 mil fueron de dentición incompleta.
Con el paso del tiempo, ya aparecerán los novillos de campo en la faena, los que normalmente son animales de boca llena, pero por el momento constituyen una minoría poco significativa de una faena de alcances inéditos.
Todo indica que estas serán las características de la operativa de faena en el futuro: volúmenes cuantiosos y en crecimiento con ganados jóvenes, y una buena extracción de vacas, que se corresponde con las necesidades de reposición del rodeo de cría, y no con estrategias especulativas circunstanciales de los productores o de la industria.
Datos
Este año, el porcentaje de vacas en la faena llega al 47% del total, una cifra históricamente alta.
Dentro de la categoría, hay una fuerte participación de las vaquillonas y vacas jóvenes, que llegan casi al 20 %: no sólo se faenan animales descartados del proceso de cría, sino también animales preparados para ese destino.
En los novillos, el 66% de la faena corresponde a animales jóvenes, de dentición incompleta.
En el último trimestre, este porcentaje es del 76%, y en el último mes trepa hasta el 79%.