Cuando los jugadores de la selección uruguaya de fútbol pisen Australia para disputar el 16 de noviembre la última chance para ganarse un lugar en el Mundial de Alemania 2006, tendrán más enemigos que el cansancio y los nervios: el síndrome de los viajes a distancia, conocido como "jet lag". Esa afección provoca trastornos en el sueño, mareos, fatiga y cefaleas al 94% de los pasajeros de vuelos prolongados cuando llegan a destino.
Los síntomas suelen desaparecer con el correr del tiempo. Se necesitan tantos días como husos horarios se cambien para que el cuerpo se adapte definitivamente. Pero en el caso de la selección, las horas previas al partido con que llegarán a Australia —72 en la mejor de las hipótesis— no serán suficientes.
Por ese motivo los dirigentes habían previsto viajar a Sydney en un avión charter, donde los jugadores iban a poder tener movilidad, las menores horas posibles en el aire y un espacio acondicionado justamente para poder contrarrestar los efectos del jet lag.
Esa opción, al menos en ese avión que había sido contratado, quedó sin efecto.
"Todo lo que habíamos planificado se cayó. Se está buscando el mejor viaje posible", dijo a El País el preparador físico del equipo, Alejandro Valenzuela.
Señaló que los vuelos con escalas en Johannesburgo y Nueva Zelanda (que implican entre 17 y 29 horas entre partida y arribo) están completos. "El que tendríamos por Estados Unidos (Los Angeles), es extremadamente cansador y largo y sería muy dificultoso recuperar a los jugadores", explicó.
"Es un tema que sin ninguna duda nos perjudica", aseguró.
Por estas horas los dirigentes elaboran un nuevo plan para poder mitigar las dificultades por los cambios abruptos del uso horario. Ya se definió que los jugadores suspendidos para el partido del sábado en Montevideo viajarán antes que sus compañeros. Además ni bien suban al avión comenzarán a comer y a dormir como que estuvieran en Sydney —donde hay 11 horas más que en Montevideo— y se les suministrará melatonina, una hormona que induce al sueño.
RELOJ. El jet lag es una desincronización basada en las horas de sueño, de vigilia y de alimentación. A eso se le suma el desajuste interno por la alteración del ritmo cardíaco, explicó a El País José Curioni, jefe de la División de Medicina Aeronáutica de la Fuerza Aérea.
Este trastorno no es grave en el caso de los turistas, aunque puede causar molestias. El empresario Daniel Soloducho, de la empresa Dancotex, viaja frecuentemente y sin dudar dice que "siente el cambio de huso horario".
Soloducho sigue recomendaciones del médico: hacer ejercicio al bajar del avión y adaptarse al horario del lugar al que llega. "Si uno sigue con el horario uruguayo está liquidado", comentó.
El síndrome sí es una afección importante para las personas que trabajan en el medio aéreo y también en deportistas, explicó César Iroldi, responsable del Departamento Médico de Pluna y de Defensor Sporting.
"El jet lag en un deportista puede influir y puede influir mucho, tanto en el rendimiento físico como intelectual. Si se produce el jet lag, el nivel atencional, el nivel humoral y los reflejos, y el rendimiento físico disminuyen. Además, una alteración clara en el sueño modifica la funcionalidad", señaló Iroldi.
Cuatro factores pueden hacer que una persona sienta más o menos el jet lag: sus hábitos, la dieta, hacia dónde viaje y la edad.
"Hay básicamente dos tipos de personas: las que se acuestantemprano y se levantan temprano, conocidas como alondras y quienes lo hacen tarde, señaladas como lechuzas. El que tiene el cronotipo de lechuza tiene más probabilidades de adaptarse mejor al cambio de horario. Esto es un dato importante en el caso de los jugadores", señaló a El País Alfredo Rienzi, jefe médico de Peñarol.
Además, dijo Rienzi, se realiza un manejo de la dieta: los hidratos de carbono inducen al sueño y se suministran de noche, mientras que durante el día se priorizan las proteínas que colaboran con mantener la vigilia.
Por otro lado, si se viaja hacia el este, los síntomas del jet lag suelen ser mayores que si el traslado es hacia el oeste.
La edad también influye: cuanto más joven es una persona más rápida es su capacidad de adaptación, explicó Iroldi.
LUZ. La melatonina es la hormona que segrega la glándula pineal al llegar la noche e induce al sueño, explicó Rienzi. "Es por eso que se intenta combatir el jet-lag con melatonina y también se indica que tomen sol durante el día, porque inhibe la secreción de la hormona", señaló el especialista.
"La melatonina se va a utilizar, porque el ciclo que está acostumbrado el cuerpo será totalmente diferente. Lo que el cerebro genera de noche hay que dárselo de forma artificial", sostuvo Valenzuela.
Otra cuestión que podría perjudicar a los jugadores es que, si viajan por Los Angeles llegarán a las 21 horas de Australia, por lo que su exposición al sol no podría realizarse, señaló Valenzuela.
Rienzi comentó que la melatonina comenzó a utilizarse a nivel regional cuando Boca de Argentina tuvo que enfrentar al Real Madrid en Tokio en 2000.
De todos modos, un estudio realizado por 339 médicos noruegos en el año 2000 que viajaron a Nueva York y estuvieron cinco días allí, mostró que la hormona no había producido cambios sustanciales respecto a los efectos del jet lag.
PREVENCION. Si bien el jet lag es muy frecuente, hay varias medidas que el viajero puede tomar para prevenirlo (ver infografía). "Lo importante es un buen descanso previo para evitar el estrés y el cansancio", señaló Curioni.
Además, es conveniente tomar mucho líquido, pero no bebidas gaseosas. También se recomienda evitar el alcohol. Durante el vuelo, hay que caminar dentro del avión, aunque sea algunas veces durante el viaje.
En el caso de los deportistas, los viajes prolongados pueden perjudicar a los lesionados. "Muchas horas en el avión, para los que tienen golpes es perjudicial. Vamos a usar todos los recursos que tengamos y realizarles estiramientos y otros ejercicios", señaló Valenzuela.
Más allá de las precauciones, los especialistas coinciden en que la situación es complicada. "Hasta que no empieza el partido no sabés cómo va a ser el rendimiento real. Es parecido a la altura. Mientras caminás te sentís bárbaro, pero al empezar a correr, hay jugadores que no sienten nada y otros que sienten muchísimo", señaló Iroldi.
Experiencia de campeón
Recomendaciones del médico Daniel Cardinali de la Universidad de Buenos Aires a Boca Juniors antes del partido con el Real Madrid, en el año 2000 en Tokio, consiguieron que los jugadores se recuperaran del jet-lag en un período menor a dos días, según publicó el diario español "El Mundo". Boca-Juniors le ganó al Real 2-0 en la final de la Copa Intercontinental.
La estrategia de Cardinali consiste en ajustar, al subirse al avión, el reloj pulsera a la hora del sitio de destino y comenzar a guiarse por él. Esto implica también comer sólo en los horarios del lugar hacia donde se dirige, más allá de que las compañías aéreas sirvan la comida según el huso del lugar de partida.
En su estudio, Cardinali recomendó además ingerir 3 gramos de melatonina a las 10 horas del día de salida, en el caso que se viaje a un punto lejano como Sydney.
El tratamiento sigue con una cápsula 24 horas más tarde, otra cuando se llegue a Australia y 3 gramos más una hora antes de irse a dormir.
La melatonina, según el especialista, debe tomarse durante toda la estadía y también hasta que se vuelva al país de origen.
De acuerdo a su estudio la melatonina es potenciada si se toman algunas precauciones con respecto a la luz ambiental.
En el caso de Boca la estrategia fue caminar al aire libre durante entre una hora y una hora y media a las 9 de la mañana. Lo mismo debe repetirse entre las 14 y las 15 horas. Además, los deportistas no deben usar lentes de sol y hacer la caminata por la vereda más soleada.
Síndrome de clase turista
Los vuelos, además de producir el jet lag, también pueden derivar en otra afección llamada "síndrome de clase turista".
Uno de cada 100 pasajeros puede sufrir esa enfermedad que consiste en trombosis provocadas después de permanecer mucho tiempo en la misma posición.
Según un estudio presentado en 2004 en la IV Conferencia Europa de Medicina del Viajero, la aparición de esa patología puede darse aún en vuelos de corta duración.
Aunque el síndrome se llama "de clase turista" no es excluyente de quienes viajan en los asientos menos amplios de las aeronaves. También pueden sufrirlo los pasajeros que ocupan butacas más amplias, cómodas y que tienen mayor espacio para estirar las piernas: en clase ejecutiva o de primera clase.
Una investigación en Reino Unido detectó que 10% de quienes habían padecido trombosis venosa profunda no habían viajado en los asientos más económicos.
Respecto a los tratamientos, la Organización Panamericana de la Salud recomienda consumir Aspirina.
Los estudios indican que el ingerir ese fármaco antes del vuelo y durante dos o tres días después del mismo puede reducir en un tercio el riesgo de trombosis.
También se aconseja llevar medias elásticas, caminar durante el vuelo, vestir ropa ancha, no beber alcohol, flexionar y rotar los talones e ir al médico antes de viajar si sufrió de alguna enfermedad pulmonar, cardíaca o circulatoria.
El 60% de los pilotos lo padecen
Los pilotos y los tripulantes de aviones no están ajenos al jet lag. Según César Iroldi, jefe médico de Pluna, el 60% de ellos tienen trastornos del sueño, que van desde moderados hasta graves.
Los síntomas disminuyen con un descanso adecuado y en el tercer día sólo 20% padecen efectos del jet—lag.
"Un piloto no puede ir a, por ejemplo Madrid, y volver inmediatamente. Siempre tiene que haber un descanso que se calcula en base a normas internacionales", explicó.
Además, para un piloto el jet—lag es una situación de alerta. "Si no cumple los descansos adecuados puede producirse hasta un accidente".
A quienes trabajan en los aviones se les recomienda beber mucho líquido y realizar varias comidas livianas, en lugar de abundantes.