La incidencia del presidente Tabaré Vázquez volcó la elección del secretario general del Partido Socialista (PS). El ex presidente de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), Eduardo (Lalo) Fernández, respaldado por la línea renovadora, se impuso a la candidatura de la senadora Mónica Xavier, apoyada por la rama más ortodoxa del partido.
Por un voto, 35 a 34, Fernández fue impuesto en la víspera como secretario general del Partido Socialista, tras la votación nominal de los 51 miembros del comité central emergente del congreso del pasado fin de semana.
También sufragaron a favor de Fernández dos de los tres intendentes socialistas.
Pese a la reñida votación, la elección de Fernández representa la derrota de la línea llevada adelante por el presidente del PS, canciller Reinaldo Gargano, según aseguraron fuentes de la colectividad.
Los miembros del gobierno que acompañan a Vázquez en el Ejecutivo se pronunciaron a favor del ex dirigente bancario.
La ministra de Defensa, Azucena Berrutti, presidió la sesión del Comité Central. Berrutti, al igual que el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández y el asesor de Vázquez, Aldo Guerrino, votaron a favor de Fernández.
Para lograr que la mayoría de los componentes del Comité Central respaldara la candidatura del ex dirigente bancario, Manuel Laguarda, que también forma parte de la línea renovadora, declinó su postulación a favor de Fernández.
Sin embargo no todos los simpatizantes de Laguarda se inclinaron por el ex presidente de AEBU.
En el momento de la votación fue decisiva la actitud que adoptó el ex senador Manuel Nuñez. El dirigente que se identificó en su extensa trayectoria política con la línea de Gargano, aportó ayer el voto a la rama renovadora.
Al argumentar su apoyo a Fernández, Núñez criticó la forma de conducción de los socialistas y expuso la necesidad de cambios dentro del partido.
La postulación de Fernández comenzó a gestarse en la interna socialista en 2004 en pleno desarrollo de la campaña electoral. El apoyo de Vázquez fue esencial para abrir paso a la renovación en la interna socialista, indicaron las fuentes.
Al término de la sesión que se desarrolló en la sede de la calle Soriano, Fernández manifestó su satisfacción por pasar a ocupar la conducción del partido.
"Trabajaremos para construir el partido más fuerte, pero también para dar todo lo que podamos al Frente Amplio y fundamentalmente al país. Darle al gobierno las soluciones que la gente precisa y lo está reclamando", señaló.
Subrayó que se abocará a intensificar la relación entre Montevideo y el interior, para llevar la estrategia política a todo el país.
"Buscaremos la participación de todos aquellos sectores que están en el partido, académicos, de estudiantes, de trabajadores, de empresarios, para pensar cuáles son las soluciones y volcarlas al Frente Amplio y éste al gobierno. O hacerlo a través del propio Parlamento, para ir construyendo el país productivo", agregó.
ACLAMACION. Por otra parte, para presidir la colectividad sólo fue presentada la candidatura de Gargano. El hecho de que no existiera disputa por el cargo llevó a que la reelección del ministro de Relaciones Exteriores, se realizara por aclamación.
Si bien todos los integrantes del Comité Central, los intendentes y un miembro de la juventud respaldaron a Gargano, el diputado Guillermo Chifflet aclaró que lo apoyaba pero que entendía que el PS no debía tener el cargo de presidente.
Medidas
Aunque la conducción del Partido Socialista la ejerce el secretario general, las secretarías que dirigen la estructura de la colectividad son esenciales. Fernández designó ayer a una comisión interna para comenzar a evaluar los nombres de quienes suplantarán los cargos que actualmente ocupan los afines a Gargano.
Las fuentes indicaron que aunque existió paridad entre las dos líneas internas, los renovadores designarán en los lugares clave a sus dirigentes.