La escasa representatividad de los países emergentes en el seno del FMI mina la legitimidad de la institución, por lo que es necesario la redistribución de los votos, dijeron hoy varios expertos en una conferencia organizada por el propio organismo.
"Abordar el tema de los votos es importante para la legitimidad y la efectividad" del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo Carlo Cottarelli, subdirector del Departamento de Desarrollo y Revisión de Políticas del organismo.
Por su parte, Jong Nam Oh, el director ejecutivo que representa a Corea del Sur y otros trece países en el Consejo Ejecutivo del Fondo, afirmó que "la legitimidad está en entredicho porque el FMI no representa adecuadamente a los países miembros".
Jong dijo a EFE tras la conferencia que espera que durante el próximo año se llegue a un consenso que se plasme en una propuesta "tangible" para la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial, que se celebrará en septiembre en Singapur.
La distribución de los votos en su seno se estableció en base a consideraciones políticas en 1944, cuando se fundaron ambas instituciones.
En el simposio de hoy, James Boughton, el historiador oficial del Fondo, recordó que los países fundadores decidieron que EEUU debía tener el mayor poder, seguido por el Reino Unido, la Unión Soviética, China y Francia, que eran los aliados que luchaban contra Alemania, Italia y Japón en la Segunda Guerra Mundial.
La fuerza de la "inercia", según Boughton, ha hecho que poco haya cambiado desde entonces en los órganos de gobierno del FMI y del Banco Mundial, mientras que el mundo ha cambiado mucho.
Actualmente, las naciones en desarrollo sólo tienen el 38 por ciento de los votos en ambos organismos, a pesar de que su PIB medido en paridad de poder de compra —que elimina el efecto de distorsión de la diferencia de precios entre países— es similar al de las naciones ricas.