Pandilla juvenil en versión poética

| "Zoo de noche" nació de un encuentro casual entre el autor y una banda de jóvenes punks

carlos reyes

El dramaturgo francés Michel Azama (1947) escribió Zoo de noche —título que hoy se estrena en el Teatro Stella— entre 1993 y 1994, estimulado por una circunstancia casual. El iba rumbo a un festival cuando pasó frente a una residencia en ruinas, dentro de la cual vio una fogata. Entró y un grupo de punks reaccionó ante su presencia. El escritor les explicó que sólo quería conversar y obtenido el consentimiento de los desconfiados adolescentes, fue a buscar dos cajas de cerveza y pasó toda la noche charlando con ellos.

Consecuencia de esa experiencia surge una obra donde un hombre de negocios irrumpe en un mundo juvenil. A partir de allí se entabla una negociación que supera poco a poco su aspecto comercial para demostrar cómo se van dando los cambios en los personajes, que ya no son los mismos cuando el trámite llega a su fin. "Se trata de la valoración de la conducta humana cuando es sometida a sus límites, aunque en última instancia habla de la falta de amor y la soledad", afirma su director Ernesto Clavijo.

"La obra la defino —sigue el director— como una metáfora poética sobre adolescentes, que discuten y se someten a pequeños chantajes y juegos diabólicos. Es interesante que los actores tienen que defender una posición, y luego otra opuesta, trabajando mucho con la seducción. Sin embargo opté por no poner en escena a un grupo punk, sino jóvenes de vida callejera. No me interesaban las tachas, los gritos, las cadenas y el rock a todo volumen: quise hacer algo para que también se acerquen las personas mayores, para que los entiendan".

Esta puesta con varios papeles para jóvenes resultó ideal para que el director trabaje con el grupo juvenil Adiós Gracias, integrado por Marcelo Pagani, Angie Oña, Gustavo Saffore y Daniel Torres. Ellos encarnarán una obra que el director considera que tiene puntos difíciles. El primero, que está escrita con escasos signos de puntuación, aspecto que obliga a los actores a una aproximación personal al texto, con especial valoración de la palabra. Además, la pieza está trabajada en un argot que refleja el habla de los marginales, asunto que la traducción de Claudia Pérez debió manejar con especial cuidado.

Con este título la Embajada de Francia da un paso más en la difusión de sus autores surgidos en las dos últimas décadas. En 1999, Clavijo había hecho en el viejo teatro de la Alianza Francesa de la calle Soriano Vida y muerte de Pier Paolo Pasolini, protagonizada por Daniel Cabrera. En 2003, el director Alberto Rivero volvía sobre ese singular dramaturgo con Cruzadas, en la sala Atahaulpa de El Galpón. Con Zoo de noche, otra faceta de Azama tomará contacto con el público local, permitiendo constatar la versatilidad de este autor y su capacidad para cambiar en cada obra.

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