HORACIO ABADIE
Esto es un desastre, verdaderamente un desastre", comentó Loreley, quien había llegado sobre el mediodía de ayer desde Paysandú con el fin específico de conseguir entradas populares para el partido de Uruguay y Australia. Pero se encontró con que no quedaban. Los 28.000 boletos que se pusieron en venta en la mañana de ayer, rápidamente se agotaron.
La aglomeración de gente haciendo cola en las boleterías de la Tribuna Olímpica sobre las 14 horas de la tarde de ayer, era importante. La temperatura también, y no sólo la del clima. La gente estaba molesta. Muy molesta, ya que entendían que no era posible que ese caudal de entradas se hubiera agotado en tan poco tiempo.
Entre la gente, los revendedores ofrecían su tesoro a viva voz, "Tengo las agotadas. Amsterdam y Colombes agotadas. ¡A 150 pesos las agotadas!".
Uno de los revendedores, que no quiso identificarse, ante la pregunta de cuántas entradas disponía, manifestó: "Todos quieren saber lo mismo, yo tengo diez, en este momento las tengo a 150 pesos y espero poder venderlas hoy".
La pregunta se imponía, cómo disponía de diez entradas cuando se vendían hasta tres por persona. "Es fácil, hoy abrieron 14 boleterías, vas haciendo la cola en cada una de ellas y accediendo a tres entradas por boletería. Yo estoy desde las 9 de la mañana, yo no tengo laburo, y con esto me revuelvo. Soy niñero de mi hijo porque no tengo trabajo. Hoy justo descansa mi señora y aprovecho a hacer un buen jornal. Invertís 1.000 pesos y sacás 800 o 1.000 pesos de ganancia. No podemos pretender hacer la del mes en un día", comentó el revendedor, mientras sus colegas solicitaban ser consultados, pero a cambio de una remuneración por la nota.
La desorganización que reinaba en el Centenario era tremenda. Si bien el comentario era que las entradas se habían agotado sobre las 11 de la mañana, nadie del personal de recaudación informó que no quedaban más y no se puso ningún cartel en las boleterías que informara tal situación, a pesar de que tampoco estaban en ventanilla los boleteros.
"No puedo creer que en tres horas se agoten todas las entradas. Hay algo que no funciona, y nadie hace nada. Había un revendedor que tenía una libreta de 200 mínimo, es inconcebible. Después quieren que la gente apoye al fútbol y cuando lo hacés nos corren con este tipo de cosas", dijo Javier, de 20 años, que había salido del trabajo y se encontraba en la larga fila.
"Yo vengo de Punta Rieles y tengo una calentura que vuelo, si pudiera agarrar a Figueredo del pescuezo lo haría. Vengo del INJU, del Shopping y están agotadas en todos lados. No lo creo, esto estaba arreglado previamente", sentenció Marisol, que reunía las características de todos los de la cola, un malhumor generalizado y el convencimiento popular que los revendedores consiguen taloneras completas.
"No puede ser que no exista una solución. Vengo de Carmelo especialmente, voy a esperar un rato más y si consigo entrada bien y si no de caliente ni por la tele lo miro", precisó Richard, de 18 años.
Ese era el sentir popular. La temperatura iba en ascenso. Un total de 28.000 Amsterdam y Colombes se agotaron en la AUF, en Punta Carretas Shopping, en el INJU, en el Estadio y en menos de 3 horas, mientras el grito de "tengo las agotadas, a 150 pesos Amsterdam y Colombes", retumbaba en el Parque Batlle.