A Nacional se le abrió el arco y ganó de atrás

| El tricolor dio vuelta la pisada, le volvió la suerte y metió un triunfo de enorme trascendencia: 4 a 2

2-2. El  Lucho  Romero puso su firma cuando el equipo más lo necesitaba. Fue el empate ante Rocha tras estar 0-2 abajo. 200x140
2-2. El Lucho Romero puso su firma cuando el equipo más lo necesitaba. Fue el empate ante Rocha tras estar 0-2 abajo.

ROCHA | EDWARD PIÑON

Después de haber sufrido en los primeros 45 minutos el maleficio del arco endiablado, después de haber quedado dos goles abajo en el marcador y teniendo como rival a un equipo que le planteó una durísima lucha, Nacional sacó a relucir toda su grandeza y su buen juego para llevarse por delante a Rocha y lograr un triunfo de campeonato.

Un triunfo gigante, que no sólo lo revitaliza otra vez en la tabla de posiciones, sino que lo estimula, lo fortalece para lo que resta del torneo que ya lo tiene como líder otra vez.

La pólvora se secó justo a tiempo, porque en apenas 45 minutos los tricolores lograron convertir todos los goles que en 225 le habían sido esquivos.

Es que al influjo de un inteligente y habilidoso Pedro Cardoso, Rocha había logrado explotar las oportunidades que se le habían presentado para hacer caminar a Nacional por el borde del precipicio.

Si bien es justo reconocer que los dueños de casa protagonizaron un muy buen partido, no puede ni debe ignorarse el hecho de que en los primeros 45 minutos Nacional malogró cinco ocasiones claras de gol.

Pero como no se convirtieron y Rocha sí la mandó a guardar a los 11 minutos, producto de una jugada de pelota quieta que Cardoso transformó en gol con fuerte cabezazo, a Nacional se le empezó a calentar una tarde que el sol ya había puesto al rojo vivo.

Y la historia se puso peor porque a los 60 minutos Aldave la mandó al fondo tras el pase de Cardoso y luego que Pallas quedará por enésima vez enganchado. El 2-0 pudo ser lapidario. Pero no lo fue porque Nacional se encendió un minuto más tarde, gracias a una corrida del "Chori" Castro y un error rochense.

El 2-1, más la fuerza y dinámica de Juan Albín, el hombre que le cambió la cara a Nacional, el equipo de Martín Lasarte fue una especie de huracán que se fue encima del arco de Damián Magarzo.

Y quedó claro que ayer era el día del cambio de suerte, porque el arco se abrió de una forma tan increíble como se le había cerrado hasta ese momento. Revoleando el poncho y con el peso de su camiseta, se fue arriba y empató con un cabezazo de Luis Romero que se metió contra un palo después de pasar por delante de tres jugadores celestes.

Y después del 2-2 no había forma de evitar lo que se vislumbraba. Por eso, vino el 3-2 de Albín y más tarde el 4-2 de Vázquez tras tremendo contragolpe de Castro.

No hay dudas que ayer Nacional dio vuelta la pisada. Le volvió la suerte, agrandó el arco y metió un triunfo de enorme trascendencia, esos que fortalecen, que impulsan a seguir adelante.

Lasarte sin palabras

EL TECNICO

Tras el partido Martín Lasarte se retiró del vestuario visitante sin hacer declaraciones. El entrenador se excusó, pero un problema familiar le obligaba a irse rápidamente del Mario Sobrero. Más allá de la alegría por el triunfo, se notaba en sus gestos que no estaba pasando por un buen momento.

BANDERAS

En todo el alambrado perimetral del Sobrero se podían ver varias banderas, muchas de ellas dedicadas al partido por el Uruguayo Especial. "Si cobran lo que es, favorecen a los grandes y Rocha también es grande". "¿Y Méndez?... Frutilla..." (con una tarjeta roja dibujada)

AUTOGRAFOS

Antes de empezar, durante el partido de tercera, mientras calentaban y luego de que terminó el partido, los jugadores de Nacional firmaron cientos de camisetas, escudos y banderines, que los hinchas tricolores de Rocha acercaban hasta ellos. El caso más raro fue el de Marco Vanzini, que firmó varias camisetas a través del alambrado de la cancha mientras miraba el partido de tercera división sentado en la puerta del túnel.

RECIBIMIENTO

El Sobrero (junto al Goyenola de Tacuarembó) es de los pocos estadios donde los equipos grandes de Montevideo son realmente visitantes. En el estadio repleto, más del 60% del público estaba a favor del equipo local, al punto que no se escucharon, desde la tribuna principal, los aplausos que recibieron a Nacional, porque fueron tapados por los silbidos.

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