Después de dos meses de trabajo de la comisión cuatripartita, el Pit-Cnt y las cámaras empresariales finalizaron su actuación con posiciones casi idénticas a las del comienzo: los trabajadores reclamaron que el proyecto de ley se vote con urgencia y sin modificaciones en el Senado, y las patronales advirtieron sobre los peligros que provocará la aprobación de la norma en la economía del país.
La cuatripartita, que tenía como objetivo acordar modificaciones sobre el proyecto votado en Diputados, fue cerrada ayer sin consenso. En una reunión de varias horas donde participó el ministro de Trabajo Eduardo Bonomi, los empleadores informaron su rechazo al documento con modificaciones planteado por el gobierno.
Los empresarios no admiten que se mantenga la reinstalación de los trabajadores despedidos por su afiliación sindical, y tampoco están de acuerdo con la inclusión en el proyecto de la licencia sindical y el descuento de la cuota por plantilla.
La central obrera, mientras, expresó que coincide con la mayoría de los cambios propuestos por el Ejecutivo, con excepción de la imposibilidad de que sean retomados los trabajadores en las empresas de menos de cinco funcionarios.
El director de Trabajo, Julio Baráibar, dijo a El País que "los legisladores saben en qué aspectos hubo acuerdo" y que "está en ellos" incluir esos temas en el proyecto.
FRACASO. Los empresarios se retiraron de la sesión con una sensación de "frustración", afirmó el asesor letrado de la Cámara de Comercio, Juan Mailhos. Advirtió que las cámaras prefieren no responsabilizar a ninguna de las partes por la falta de acuerdo: "Hemos fracasado todos, no hemos sido suficientemente imaginativos". Y agregó: "Nosotros cumplimos con nuestros representados. Advertimos que esta es una mala ley, que afectará las inversiones".
En un documento presentado ayer, el empresariado evalúa la solución del Ejecutivo —donde se mantiene la reinstalación para casi todos los trabajadores— como "la consagración de una inamovilidad que va a contramano de los objetivos de desarrollo de un país productivo".
Se indica que la norma incidirá "negativamente en la competitividad del aparato productivo", desalentará la creación de empleo, desestimulará el crecimiento de las empresas, promoverá la informalidad, y no otorga señales "convincentes" para la "canalización de la inversión".
El documento establece que la reinstalación de los trabajadores también afecta a la capacidad de dirección y autoridad de las empresas. Los empleadores afirman que la "ausencia de autonomía, flexibilidad y libertad para la adopción de decisiones indispensables aparece como un obstáculo real y negativo para la gestión empresarial".
ESFUERZO. Toda la expectativa del Pit-Cnt está planteada ahora en la posibilidad de que el Senado apruebe el proyecto de ley de fueros sindicales tal como vino de Diputados, dijo a El País el dirigente Juan Castillo.
"Hubo un esfuerzo válido del Ministerio de Trabajo por generar un acuerdo. Nosotros no fuimos de buen agrado a la comisión, pero hicimos un gesto político al participar, ya que nunca renegamos de integrar un ámbito tripartito. Para nosotros ahora la aprobación de la ley es vital, y debe ser éste año", afirmó Castillo. Y recordó el compromiso asumido por los senadores de no realizar cambios a la norma si no se firmaba un acuerdo en la comisión.
Por su parte, el dirigente Juan José Ramos sostuvo que la falta de coincidencia se debe en buena parte a que las cámaras se opusieron "a cuestiones básicas como la libertad sindical y no están de acuerdo con nada de la ley".
En un documento emitido la semana pasada, el Ejecutivo planteó un procedimiento más rápido de reintegro para los dirigentes y fundadores de gremios y otro más lento para el resto de los trabajadores sindicalizados. Excluyó a las firmas con menos de cinco funcionarios, donde no habría reintegro, sino sólo indemnizaciones a los trabajadores.
El Ejecutivo también quitó la inversión de la carga de la prueba, el registro de empresas infractoras, y la retroactividad de la ley, todos reclamos empresariales. Incluyó un reclamo del Pit-Cnt: reconocer el derecho de los dirigentes a tener licencia para ejercer la actividad sindical.