El pasado mes de agosto el presidente Tabaré Vázquez anunció la búsqueda de gas natural en nuestro país, puesto que las posibilidades de hallarlo en el subsuelo de nuestras aguas territoriales eran muy altas. Bien. Las etapas para obtenerlo son varias: una serie de pasos sucesivos y que, como señaláramos entonces, insumirían, grosso modo, en el primer momento, una suma cercana a los 50 millones de dólares. A partir de este punto, y de acuerdo a estimaciones realizadas por un geólogo de la propia Ancap, se debía proceder a dar el segundo paso: la realización de perforaciones en procura del gas. El costo de éstas, de acuerdo a lo que entonces aquel técnico señalara a una radioemisora, insumiría aproximadamente otros 15 millones de dólares. Como las reservas del gas uruguayo, cuyas probabilidades de existencia el señor presidente Vázquez consideró muy altas y en razón de ello hizo el anuncio, se encuentran bajo las aguas, deberá luego procederse nada menos que a la instalación de una plataforma sobre el mar, para efectuar las perforaciones y acceder al preciado gas, y, en consecuencia, proceder a extraerlo. Pero ahora sabemos al respecto del entusiasta anuncio realizado, no sin énfasis y con razonables repercusiones, que Ancap presupuestó seis millones de dólares para su búsqueda, en asociación con Petrobras, frente a las costas de Maldonado y Rocha, aunque se ignora si la cantidad de gas supera el umbral a partir del cual puede ser rentable la explotación del depósito de esta reserva de gas, elemento que no es renovable. Las empresas que en el correr del año que viene realizarán estudios conjuntos, deberán determinar, recién, si vale la pena incurrir en tan elevados gastos. Por ahora, sólo se llevan a cabo reuniones tendientes a analizar las características de la alianza que conformarán las empresas. Según autoridades de Ancap, la certeza para profundizar en los trabajos debe ser superior al 80%, y ello se ignora por completo. ¿Se trató de una expresión de deseos y de voluntarismo el anuncio de la existencia del gas efectuado entonces? La liviandad de este elemento no debe llevar a afirmaciones tan volátiles, pues suelen generar todo tipo de esperanzas que, es natural, luego requieren respuestas concretas, como en este caso, cuando hablamos del país productivo.