Análisis político por Alfonso Lessa
El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, no tuvo demasiado tiempo para saborear o siquiera discutir los resultados de la gira presidencial por Europa.
Al regreso a Montevideo lo esperaba un viejo fantasma que suele sobrevolar el Uruguay y que cada tanto se instala para marcar la agenda económica y política: el del valor del dólar.
El retorno del presidente Tabaré Vázquez y su comitiva, detonó un debate que se encontraba latente pero que no había alcanzado la intensidad a la que llegó en los últimos días y que amenaza con incrementarse a un grado aún mayor.
El valor del dólar no es, como en otras oportunidades, un fenómeno esencialmente local, sino que existen factores internacionales determinantes, a los que se agregan, obviamente los ingredientes propios del país. Es sobre estos últimos a los que apuntan los exportadores y otros sectores de la economía ahora con el apoyo público de dirigentes frentistas.
Se exige una modificación que implique un papel más activo del Banco Central para influir en una suba del dólar que permita competir mejor en los mercados externos a los productos uruguayos y que por tanto apoye la marcha de la economía con sus consecuencias en el terreno de la producción y la ocupación.
"Peleé toda una vida contra el atraso cambiario y sé que hay dificultades enormes de carácter internacional, que somos un país pequeño, pero con un dólar a veintidós pesos, se cae todo el esfuerzo productivo", dijo el ministro de Ganadería, José Mujica.
El conductor de la Economía, Danilo Astori, en tanto, sostuvo que el tema es motivo de permanente atención por parte de las autoridades pero que aún no se comprobaron "cambios significativos en la competitividad del país. Si esto ocurriera —agregó—no tengan dudas que el Poder Ejecutivo va a actuar".
Las presiones de algunos sectores de la economía, en particular aquellos vinculados a la exportación y dentro de ellas al agro, dieron resultados, trasladando el debate desde el ámbito estrictamente económico al político y en particular al propio gobierno de izquierda.
De esta manera se reproduce un escenario que ha caracterizado los primeros nueve meses de gestión de la administración Vázquez: la existencia de debates públicos en los que los cuestionamientos más severos o de mayores consecuencias políticas parten desde dirigentes y/o sectores de la propia fuerza oficialista.
Se trata de un escenario en el cual el Encuentro Progresista actúa al mismo tiempo como oficialismo y como oposición; un lujo que puede plantearse la izquierda porque posee mayoría propia en ambas cámaras y porque la oposición está aún a la expectativa frente a su nuevo papel.
COMPLEJO Y PELIGROSO. No se trata seguramente de la aplicación de una estrategia acordada, pero en los hechos constituye un juego complejo, que le permite a la izquierda dominar el debate político, pero que también resulta peligroso porque la reiteración pública de diferencias internas, puede minar al oficialismo y provocarle grietas. A tal punto existen esos riegos, que en más de una oportunidad han estado en juego los cargos de ministros fundamentales del gabinete, tanto por su peso específico a la cabeza de sus respectivos ministerios, como por el papel que cumplen en sus fuerzas políticas y en los equilibrios internos del oficialismo. Los casos más claros son los de los mencionados ministros Mujica y Astori, dos de los protagonistas de este nuevo diferendo causado por el valor del dólar.
REITERADO. Este es un tema en el que existen opiniones diferentes en todos los partidos y que no necesariamente divide las aguas entre gobierno y oposición.
Ahora se han vuelto a escuchar —otra vez— viejos argumentos que se utilizaron durante el gobierno de Jorge Batlle e incluso el debate es protagonizado por algunos de los que lo llevaron adelante entonces. Este es el caso del senador Alberto Couriel, acusado en algún momento como el "gran devaluador" por blancos y colorados. Ocurre, sin embargo, que entonces Couriel estaba en la oposición y hoy se encuentra en el gobierno y que, obviamente, las responsabilidades no son exactamente las mismas en un lugar y en otro.
La aprobación del Presupuesto, un acontecimiento demasiado reciente para no tenerlo en cuenta, demostró hasta dónde llegan los riesgos de un diferendo interno provocado en buena medida por presiones externas. Resulta obvio que los gobiernos deben ser sensibles a los reclamos sociales, pero actuar en cada circunstancia atados a ellas, puede determinar males mayores que las soluciones que se buscan.
Es lo que hubiera ocurrido cuando estuvo en juego el cargo de Astori durante los momentos más críticos del debate presupuestal. El propio Mujica lo explicó cuando comentó el apoyo y el impulso que había dado al ministro de Economía para seguir adelante: la dimisión de Astori hubiera dejado como herencia un escenario mucho peor para quien lo hubiera sustituido y por tanto los reclamos de los grupos de presión hubieran tenido menos contemplaciones.
Estos escenarios en los que los diferendos internos se reiteran públicamente, generan todo tipo de especulaciones y dan pie a rumores que a su vez alimentan los conflictos.
En esta ocasión vuelve a plantearse el tema de eventuales renuncias, en particular la de Mujica. La utilización de una amenaza de renuncia como elemento de presión para lograr determinados objetivos no constituye una herramienta eficiente cuando se usa de manera reiterada. Y nueve meses de gobierno es demasiado poco para el uso permanente de ese instrumento de presión, así como para la reiteración de estos escenarios.
A boca de jarro
Tabaré Vázquez
"Estamos avanzando de una manera muy positiva, muy firme, quizás en poco tiempo estemos firmando un nuevo tratado (con Estados Unidos)"
Marina Arismendi
"Para alhajar los hogares para personas sin techo, hemos recibido donaciones de gente que compra en plaza —eso es lo que nos importa—, camas, colchones, sábanas, vajilla, y eso constituye un ahorro para el Panes, ya que ese dinero se puede invertir en otra cosa".
Uberfil Monzón
"El gobierno no puede ser un fabricador de parásitos".
Enrique Rubio
"No es solamente el problema de los restos, sino que hablamos de abarcar a todas las situaciones de desaparecidos".
Luis A. Lacalle
"Siempre es peligroso enseñar historia contemporánea cuando los que la enseñan han sido testigos".