BUENOS AIRES | LA NACION/GDA
En una maniobra de seguridad sin precedente en Argentina, el gobierno estadounidense habilitó un puente aéreo desde los Estados Unidos hasta Mar del Plata para proteger al presidente George W. Bush mientras permanezca en esa ciudad balneario, donde la semana próxima se desarrollará la IV Cumbre de las Américas con la presencia de 34 presidentes del continente.
Aterrizarán más de 55 vuelos en una semana: desde naves de carga hasta aviones espía y por supuesto, el Fuerza Aérea 1 (Air Force one), que traerá a Bush la noche del jueves próximo.
Por lo menos 30 de esos vuelos serán de los aviones de transporte de carga C-17. En ellos llegarán, por ejemplo, dos helicópteros de última generación, los Nigthaws H-60, especiales para los patrullajes nocturnos y electrónicos.
Las fuerzas estadounidenses apoyarán a las argentinas —las encargadas de vigilar el espacio aéreo— con cuatro aviones-radar Awacs. Nada que vuele escapará a esos ojos en el radio 176 kilómetros que fueron delimitados como zona de exclusión aérea para la cumbre.
Desde la guerra de las Malvinas (1982) no se veía en Argentina un despliegue militar de tal magnitud. También es la primera vez en tiempos de paz que los aviones de combate con autorización para derribar aviones a los que se considere hostiles o que se resistan a la identificación.
TIERRA. La operación argentina de seguridad en tierra también tendrá una proporción descomunal con un perímetro exterior de 58 cuadras valladas y tres anillos de control internos, por lo que nadie podrá circular sin mostrar una credencial, las que, con demoras, están siendo entregadas a los residentes de la zona —10% de los más de 600.000 habitantes de la ciudad— y a las 35.000 personas que estarán vinculadas a la organización de la cumbre, comitivas y prensa. El perímetro será cerrado a partir de mañana lunes, pese a que los 34 mandatarios llegarán luego del miércoles.
Así, será casi imposible que alguna manifestación —hay muchas previstas, sobre todo para repudiar la presencia de Bush— se acerque siquiera a 600 metros de los presidentes americanos que acudirán a la cita entre el 4 y el 5 de noviembre.
En tanto, continúa la campaña para generar temor entre los marplatenses. El viernes hubo que evacuar más de 30 escuelas, centros comerciales y edificios públicos por amenazas de bomba. En la última semana fueron 45 las falsas alarmas. El ministro del Interior argentino, Aníbal Fernández, calificó las amenazas de "pioladas y acciones de mal gusto" y aseguró que "no habrá ningún conflicto real".
Ni los muertos se escaparán del control en tierra a cargo de 5.500 policías argentinos; eso sin contar las comitivas de seguridad propias que acompañen a las delegaciones. El cementerio La Loma, que está frente al hotel Sheraton, donde se alojará Bush, será cerrado desde el lunes y no habrá sepulturas durante toda la semana. Sin embargo, el miércoles es el Día de los Muertos, así que el lugar será reabierto "bajo medidas excepcionales de seguridad" para los que quieran llevarle una flor a sus seres queridos.