eduardo barreneche
Era como una pequeña rata que me tiraba desde atrás. Sentí arañazos y cortes en el cuello. Fue como vivir una pesadilla y lo único que quería era que esta terminara", relató la enfermera Araceli Rodríguez (43), víctima de un intento de rapiña en la madrugada del martes 18 en La Unión.
El menor rapiñero había salido de la nada. Todavía era de noche. Es posible que Araceli no lo vio, porque se encontraba escondido detrás de los árboles situados en la esquina de Morelli y Larravide. Según la víctima, el adolescente estaba acompañado por otros tres secuaces.
El menor consiguió arrancarle la cartera. En ese momento, Araceli notó que el adolescente poseía un cuchillo en una mano. Con la otra revisaba el interior de la cartera. El menor manoteó el billete de $ 20. Araceli apenas vislumbró un movimiento del brazo y trató de cubrirse el rostro.
Después de sentir el golpe del cuchillo en su cráneo, la enfermera pensó que había perdido el ojo. Corrió hacia el Hospital Piñeyro del Campo donde trabajaba en uno de los pabellones. El nosocomio se encontraba a unos 50 metros de distancia.
Una de sus manos tapaba el ojo herido en un intento desesperado por salvarlo. Al ingresar al hospital, sus compañeros no ocultaron su sorpresa y espanto.
Mientras esperaba ayuda, Araceli vio reflejado su rostro en una puerta de vidrio. No podía creer que tenía el cuchillo clavado en el cráneo.
MIEDO. Hace 10 años, Rodríguez arribó a Montevideo proveniente de Artigas. Tras conseguir un traslado desde el nosocomio artiguense, comenzó a trabajar en el Hospital Piñeyro del Campo.
En este momento, reside en el barrio Paso Carrasco, departamento de Canelones, en la calle Artigas a la altura del 92. Su esposo, de profesión constructor, levantó una bonita edificación en una zona obrera.
Todas las madrugadas, Araceli aborda en Paso Carrasco el ómnibus que la deja en la esquina de la Avenida 8 de Octubre y Larravide. Sabe que en la parada la esperan otras compañeras. Luego, en grupo, caminan hasta el Hospital Piñeyro del Campo.
Las enfermeras consideran que esta es la única forma de defenderse de los menores arrebatadores que residen en un cantegril situado sobre la calle Larravide, según fuentes policiales.
DOLOR. En la madrugada fatídica, Araceli perdió el ómnibus. Cuando descendió del vehículo, nadie la estaba esperando. Aguardó unos minutos y ninguna compañera llegó. No tuvo otra alternativa que caminar las pocas cuadras que la separaban desde su lugar de trabajo. En la oscuridad, la esperaban varios menores rapiñeros.
Al otro día, los cuatro infractores fueron capturados por efectivos de la Seccional 15ta. Pero la Justicia de Menores los liberó y los emplazó a que concurrieran nuevamente ante el magistrado hasta que la enfermera pudiera declarar.
Los menores se culpaban entre sí. El viernes 28, Araceli debió concurrir al Juzgado para tratar de identificar a otros adolescentes que participaron en la rapiña. Todos provienen de un cantegril situado en Larravide, donde los menores arrancan con pequeños robos y arrebatados y, al alcanzar la mayoría de edad, se transforman en rapiñeros.
CLAVES
- En el Hospital de Clínicas, fue operada por un catedrático de oftalmología. El objetivo principal de la intervención fue recuperar el ojo herido.
- Las placas radiológicas del cráneo muestran que la hoja del cuchillo penetró unos 10 centímetros debajo de la piel de Araceli Rodríguez Tras atravesar el pómulo, se detuvo en la nariz.
- En este momento, la enfermera tiene dificultades en la visión cuando observa hacia un costado. Los médicos esperan que se disuelva el coagulo de sangre para realizarle una segunda intervención, en caso de que esta fuera necesaria.
- Hasta el 18 de noviembre, Araceli Rodríguez tiene licencia médica. Piensa solicitar una extensión de la misma. El trauma provocado por la rapiña aún sigue latente. Cada tanto cae en depresiones. Trata de salir de las mismas sin auxilio terapéutico, apoyándose en su familia. Pretende que la rutina diaria la haga olvidar el episodio.