Montevideo - La energía se ha convertido en el motor de la integración de América Latina, en desmedro del ALCA, que parece haber quedado por el camino a pocos días de una nueva Cumbre de las Américas, reunión que en su origen buscaba impulsar un gran mercado único continental.
"La cumbre será una gran oportunidad para impulsar el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas), absolutamente. Cada vez que nos juntamos los gobiernos del hemisferio debemos hablar de libre comercio", sostuvo el secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, en una entrevista con el diario argentino La Nación, publicada el viernes.
Pero pese al impulso que Washington busca darle al tratado, que debía comenzar a funcionar el 1 de enero de este año, la iniciativa ha quedado estancada por el rechazo de Brasil, Argentina y Venezuela, que acusan a Estados Unidos de no abrir su mercado a los productos de la región, en particular los agrícolas.
El propio presidente venezolano Hugo Chávez, dijo esta semana que participará en la cumbre para mandar "al carajo" el ALCA.
En cambio, Chávez no se cansa de promover en la región el ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), y este año se creó además la Comunidad Sudamericana de Naciones, con el objetivo de unir a los grandes bloques de la región (Mercosur y Comunidad Andina de Naciones).
En ambos casos, la promoción de acuerdos energéticos -en una región con grandes recursos naturales- ha sido planteada como prioridad para la integración.
"El desarrollo económico actual es inconcebible sin energía y esa es la gran ventaja que tiene este continente", dijo en setiembre el canciller venezolano, Alí Rodríguez, estimando que la integración energética es "una de las palancas, quizá la más poderosa" para el desarrollo.
Aprovechando la bonanza petrolera que ha contribuido a llenar las arcas del país, Venezuela ha impulsado la integración energética primero con el Acuerdo de Caracas, que ofrece crudo en condiciones preferenciales al Caribe y Centroamérica, y luego con iniciativas como Petroamérica, Petrosur, Petroandina y Petrocaribe, mediante las cuales busca aglutinar a los productores de hidrocarburos de las distintas regiones.
Actualmente, Venezuela tiene reservas de 77.000 millones de barriles de petróleo liviano y 236.000 millones de barriles de petróleo extra pesado, que sumadas -según Chávez- constituyen las reservas más grandes del mundo. Pero el petróleo también abunda en Ecuador, Brasil, Argentina y Perú.
"Esa sí es la integración, hay que quemar los cartuchos en esa dirección, la de la integración energética", sostiene reiteradamente el mandatario venezolano.
Paralelamente, los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay comenzaron a trabajar en la creación del Gasoducto del Sur, un proyecto apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que busca racionalizar el suministro de gas natural en el cono sur.
Actualmente ya están conectados para la circulación de gas natural, Bolivia con Brasil y Argentina, así como Argentina con Uruguay y Chile, faltando sumar al circuito a Perú y Paraguay.
El proyecto demandará una inversión de aproximadamente 2.500 millones de dólares y consiste en construir un ducto de 1.200 km desde el puerto peruano de Pisco -conectado al yacimiento gasífero Camisea- hasta la localidad chilena de Tocopilla, donde se conectaría con la red existente en el Cono Sur.
Según la proyección de la relación entre consumo y reservas, América Latina tiene reservas probadas de gas natural para 60 años, contra 282 años de Oriente Medio, 98 años de Africa, 17 años de Europa Occidental, y 10 años de América del Norte
. El total de reservas de gas probadas de América Latina, a fines de 2004, se aproximaba a los 7,07 billones de metros cúbicos, con Venezuela a la cabeza de la región (4,18 billones de pies cúbicos), seguido por Bolivia (1,55 billones de metros cúbicos), Argentina y Perú.
Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay también trabajan en un Acuerdo Regional de Energía, que contempla la promoción de las interconexiones eléctricas.
AFP