SI algo faltaba para confirmar la indeseable injerencia del gobierno argentino sobre el acontecer uruguayo, de un tiempo a esta parte, el Gobernador de Entre Ríos acaba de manifestarlo claramente en el reportaje realizado por Búsqueda. No se trata de revelaciones demasiado novedosas, ya que fue evidente la intromisión de los gobernantes argentinos en favor de uno de los partidos; el FA-EP-NM cuando las elecciones del año pasado. Para facilitar la llegada de simpatizantes que les aportaran sus votos, a fin de inclinar la balanza a su favor. Cosa que lograron con el conveniente aditamento que les significó el óbolo de miles de personas que ya no viven en el país, al ejercer un derecho ciudadano, por lo menos discutible, del momento en que su hábitat ha pasado a ser otra nación.
Lo otro que rechina, es la falta del más elemental pudor con el que ahora el Sr. Busti recuerda estos hechos, por más abuela uruguaya que tenga. El recordatorio de "lo mucho que hicimos para que Tabaré Vázquez fuera presidente", tiene un innegable tono de pase de factura y así como esto cae pésimamente en cualquier persona con algo de orgullo nacional, debería sonar especialmente mal en los oídos de quienes dieron cabida a que luego se les quiera cobrar por los favores recibidos.
ESTE tipo de constataciones pronunciadas por los propios protagonistas, sobre episodios ya conocidos, no dejan de causar impacto y salvando las distancias, recuerdan sucesos de triste memoria, como cuando un día Fidel Castro reconoció públicamente que en Cuba se había adiestrado a la guerrilla tupamara.
En los dichos del entrerriano tampoco estuvieron ausentes veladas amenazas de riesgos al comentar, "tampoco voy a controlar lo que surja de las organizaciones no gubernamentales", al momento de contestar sobre su postura respecto de la posibilidad de que manifestantes intenten cortar el paso a los turistas argentinos con destino a las costas uruguayas. Contratiempos que los viajeros ya han tenido que sufrir y no solamente a causa de grupos de vecinos, sino por la expresa lentitud de los funcionarios de aduanas e inmigraciones. De ello se han quejado cantidad de automovilistas, inclusive representantes diplomáticos, a quienes se les demoraron los trámites de manera expresa, mientras las colas de autos se alargaban a vista y paciencia de los presentes.
El Sr. Busti consiguió el triunfo y la reforma que permitirá su posible reelección. Un cambio constitucional semejante al ocurrido en Santa Cruz, que le permitió a Kirchner ocupar el mando de su provincia en forma reiterada y que condice con la característica tendencia de ciertos políticos que no quieren "soltar el hueso". Lo que se ha dado en Argentina y no sería extraño que en un futuro no muy lejano se dé también en nuestro territorio. Así lo da a pensar que desde el oficialismo se haya encargado a una firma encuestadora auscultar a la gente sobre una posible reelección de nuestro actual presidente.
EN el amplio porcentaje de sufragios obtenidos por el Gobernador, no hay que desestimar el efecto que produce agitar una bandera que señala a un enemigo común, mientras el mandamás hace todo lo posible para demostrar que está dispuesto a jugarse el todo por el todo, en la defensa de la amenazada población. Pero cuando se ha ido muy lejos en una dirección, es difícil dar marcha atrás. Es como una rueda lanzada cuesta abajo y es mucho lo que se ha puesto en juego. Una mezcla explosiva de convicciones, emociones, intereses y cientos de millones de dólares. No es muy extraño entonces, pero sí preocupante, que la tal cruzada continúe, aun después de los comicios, con aquiescencia presidencial y sin mayor respeto por nuestra soberanía, a pesar de las coincidencias ideológicas proclamadas.
Inventos históricos
Parece que ha surgido una especie de fiebre por contar la historia según convenga a sus relatores. En medio de semejantes barbaridades que desvirtúan la verdad, apareció un señor en la televisión, apoyado por el comunicador de turno, hablando que si el 12 de octubre era el día que Colón había llegado a América, había que considerar al 11 de octubre como el último día de libertad de indios y negros.
El disparate es total, pero a lo mejor llega a algunos como, por ejemplo, al joven que muy seguro de sí mismo ante la pregunta de dónde habían desembarcado los Treinta y Tres Orientales, respondió que en Pocitos. Pues bien, para quienes están empeñados en el "11 de octubre" como el último día de libertad, vale decirles y preguntarles si hoy son esclavos. Por otra parte, leer el libro de Jorge Pelfort "150 años de la abolición de la esclavitud en el Uruguay", les aclararía muchas cosas, como que el presidente Oribe firmó la ley de abolición el 28 de octubre de 1846. Y, asimismo, comprobar que ya en junio de 1837, el general Oribe había firmado la declaración que los negros introducidos en la República, en adelante serían libres de hecho y de Derecho, anulando las patentes de buques ocupados en esa actividad.
En un país como el Uruguay, donde no existe discriminación de razas, donde los negros son iguales que los blancos y que los amarillos y que cualquier otra raza, tratar de llevar adelante el disparatario es tarea o de ignorantes o de aprovechadores de algún curro desconocido.