Por Julia Rodríguez Larreta
El presidente Kirchner logró el objetivo de cimentar su poder y dejar atrás aquel 22% con que había llegado a la Casa Rosada. Además lo había hecho con el padrinazgo de Duhalde y ahora su triunfo más contundente ha sido el mazazo al duhaldismo. Hecho que ya ha generado un movimiento de desbande notorio en esas huestes, porque las lealtades en política no son demasiado frecuentes y es usual que se arrimen al sol que más calienta. Por lo tanto, el primer mandatario ya ha enviado a un comisario político con el manual preparado para el caso, donde figuran las condiciones, bastante duras, que se le exigirán a los nuevos aspirantes para poder incorporarse al kirchnerismo.
El Presidente había calificado a esta elección de plebiscito y la euforia de los resultados que traslucía el oficialismo, desde la senadora K., exultante con la derrota infligida a la otra cónyuge de un ex presidente, Chiche Duhalde, al haber superado el 20% de diferencia que pretendía, para que la victoria fuera contundente, puede llevar a sobrevalorar los resultados. La historia reciente muestra que a partir de que la Argentina recuperó la democracia en 1983, las elecciones legislativas realizadas en la mitad del período siempre fueron exitosas para el gobierno de turno.
APATIA. La cuenta de los votos emitidos revela que tres cuartas partes de los inscriptos, no el 80% como dijera Cristina en su discurso, muestra una cifra demostrativa de que no hubo tanta apatía. Como podía esperarse en un país donde no hace mucho, la gente pedía "que se fueran todos". Se trata de algo bueno para cimentar los hábitos democráticos, aun cuando éstos dejen bastante que desear, si se tiene en cuenta que el termómetro sube para los candidatos, de acuerdo a la caja que éstos manejen. Una característica predominante en el mundo subdesarrollado y que en esta ocasión golpeó fuerte a Chiche, quien se encontró en dificultades para luchar contra los recursos kirchneristas. Ni que hablar de otros contendientes como López Murphy, quien no sin amargura el domingo pasado comentaba sobre su escasez de medios, la falta de suficientes fiscales de mesa para vigilar, las listas faltantes en muchos distritos, etc. Aunque también pueden haber influido en su contra, ciertos yerros como el de la campaña publicitaria, con un spot publicitario chabacano, que difícilmente le haya servido para arrimar votantes.
Mientras la tercera senadora, Marta Maffei del ARI, con toda razón hacía hincapié la noche de los comicios en que los dos senadores del oficialismo lograron su lugar en la Cámara, gracias a la tramposa maniobra que convirtió a otra candidata del Justicialismo en primera minoría, al presentarse por cuerdas separadas.
El Presidente ha dejado en claro que el jefe es él y en un partido como el peronismo, esta demostración es vital. Sin embargo, aunque políticamente se encuentra más fuerte, técnicamente no es así, ya que antes de pelearse con el duhaldismo, en el Congreso contaba con mayoría y en este momento no la tiene. A pesar de contar con 100 diputados, actualmente le faltan 20 bancas. Quiere decir entonces, que seguramente se va a concentrar en este aspecto, a fin de alcanzar el mayor respaldo en el Palacio Legislativo.
OPOSICION. Esto lleva a analizar a la oposición, que es un conjunto muy atomizado, lo cual siempre facilita las cosas al adversario. Pero al mismo tiempo se da la paradoja de que es bastante confuso el panorama y ello conspira contra el proyecto de Kirchner, interesado en una polarización entre la centroderecha y la centroizquierda encarnada por él. Resulta que el candidato más votado fuera de la provincia de Buenos Aires no fue Macri, del PRO (600.000 votos), sino el socialista Binner de Santa Fe, con 625.000 . Por otra parte, si bien a Elisa Carrió no le fue bien en la Capital, su partido aumentó de 11 a 14 los diputados.
En cuanto al radicalismo, puede clasificarse como el más representado detrás del 40% obtenido por el kirchnerismo, pero continúa en un notorio declive, habiéndole ido mejor en Chaco, Mendoza, Santiago del Estero y Corrientes y mal en Catamarca, Río Negro y Chubut, mientras al oficialismo no le fue bien en la Capital y en Santa Fe, dos distritos importantes. Frente al actual panorama, donde se destaca un socialista estilo chileno como Binner y Macri al frente del PRO, a quien no le molesta que peronistas anti Kirchner se le arrimen, como ya sucedió, al Presidente le conviene que ambos se lancen a disputar objetivos que los alejen de la futura contienda presidencial. Como ser la jefatura de la Capital para Macri y la gobernación de Santa Fe para el primero.
Porque es más que probable que el Presidente esté ya pensando en la reelección para 2007, pero sería lamentable que caiga en errores semejantes a los de Menem, quien si se hubiera ido a tiempo, otro habría sido el cantar. Aunque ahora hay una primera dama-senadora con ambiciones. Queda Elisa Carrió para disputarle el voto de izquierda, lo cual condice con los ataques que se le propinaron en la campaña desde el entorno gubernamental y el Gobernador de Neuquén, Sobich, quien ya ha manifestado su pretensión de ser presidente, pero todavía le falta mucho de dimensión nacional.