Atención, nostálgicos. El canal de cable Retro anuncia para noviembre un repaso a películas de Audrey Hepburn, actriz británica nacida en Bélgica y con carrera norteamericana, que en los años 50 y 60 fue una presencia imborrable en películas de variada índole. Poquísima gente recuerda las primeras apariciones de Audrey en cine (un papelito en Nous irons a Montecarlo con la orquesta de Ray Ventura, otro en Su primer millón con Alec Guinness, un papel mayor al lado de Valentina Cortese en Conspiración siniestra del gran Thorold Dickinson) pero mucha más gente ha retenido lo que vino después, empezando por su triunfal debut en Hollywood con La princesa que quería vivir de William Wyler, por la que ganó el Oscar en 1953 y que la impuso como una estrella de primer orden. Luego la actriz sería el centro de grandes despliegues, desde La guerra y la paz (1956) hasta My Fair Lady (1964).
Lo que Audrey mostró en cine y también en teatro (Gigi de Colette, Ondine de Giraudoux) fue una efigie sin par. Era una muchacha flaca, esbelta y elegante que se movía y hablaba con una gracia extraordinaria y que agregaba a eso su encanto para la comedia y el drama. Con semejante arsenal se mantuvo durante dos décadas entre las celebridades de la pantalla, paseando su aire de ninfa constante, a menudo engalanada con la ropa que Givenchy cortaba para ella y que por cierto no tenía mejor percha en el mundo. Lo que el canal Retro anuncia ahora para la noche de los lunes, a las 23 horas, comprende:
La princesa que quería vivir (1953, el lunes 7) donde Audrey embruja a Gregory Peck durante su estadía en Roma, aunque luego queda demostrado que una mujer de sangre azul no puede irse a vivir con un pobre periodista.
La mentira infame (1961, el lunes 14) basada en obra teatral de Lillian Hellman sobre dos maestras acusadas de lesbianismo por una alumna de su colegio. También dirigida por Wyler (que en 1935 ya había llevado ese texto a la pantalla bajo el título de Infamia) contaba en este caso con Shirley MacLaine compartiendo el cartel.
Historia de una monja (1959, el lunes 21) sobre una religiosa que vive en el Congo belga y luego abandona su congregación. Con grandes actrices inglesas (Edith Evans, Peggy Ashcroft) y dirigida por Fred Zinnemann.
Charada (1963, el lunes 28) con intriga en torno a un marido difunto, realizada por Stanley Donen y con Audrey respaldada en la maestría de Cary Grant para ese campo del humor romántico.
Pero la retrospectiva se repetirá además los domingos, en forma parcial, a las 19 horas, comenzando el 13 (La princesa) y continuando el 20 (La mentira), aunque para esa fecha la revista mensual de canales para abonados también menciona a Sabrina, que Billy Wilder dirigió en 1954 con Audrey junto a Humphrey Bogart y William Holden. El domingo 27 se repetirá finalmente Historia de una monja. Corresponde agregar que la actriz había nacido en 1929 y murió de cáncer en 1993, a los 64 años. A quienes nunca la vieron en cine, les conviene descubrirla ahora en televisión y conocer esa estampa que en su momento deslumbró a tanta gente.